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¿Cuánto sabemos sobre la vida de nuestro propio padre?

¿Cómo hemos interactuado con él a lo largo del tiempo?

¿Qué momentos nos han dejado huella?

Éstas son algunas de las preguntas que nos hacemos y que debería de darnos vergüenza ver lo poco que le conocemos y todo lo que a veces nos quedamos a deber.

Antes de que te vayas: colección de instantes para conocer a mi padre ahonda en la relación padre e hija, la paternidad y los modelos de crianza que aún existen pero que son obsoletos.
Al iniciar esta puesta en escena se anuncia que un oso escapó de un bosque y la zona de mayor seguridad ante esta eventualidad es dentro del teatro.

Paradójicamente, el recinto se transforma en el lugar de mayor vulnerabilidad para la hija del oso y, mientras la búsqueda se realiza, las y los espectadores conocen la vida de ambos personajes a través de recuerdos. Es así como la ficción se convierte en una aliada para imaginar aquello que les faltó por vivir juntos.

¿En qué momento un oso, un ser libre, se volvió padre?

En esta historia la protagonista busca las respuestas a cuestionamientos relacionados con el oso, esa figura feroz y protectora. También nacen nuevas preguntas como:

¿Realmente se llega a conocer por completo a los hijos o a los padres?

¿Conviene descubrir aquellos secretos que podrían ser dolorosos?
Fue escrita por Tania Vázquez y dirigida por Talía Yael, con quien platiqué largo y tendido y que me contextualizo sobre este proyecto escénico, que surgió de la necesidad de encontrar respuestas tras la repentina muerte del padre de la autora y ante la imposibilidad de despedirse.

Se trata de una pieza que potencia la dramaturgia a través de una obra teatral ingeniosa y emotiva.

Cuenta con la música original creada por Javier Maciel, la escenografía de Jesús Giles, la iluminación de Sara Alcántar y el movimiento escénico de Farah León.
Con la participación de un elenco formado por la propia Vázquez, así como de Omar Lozano y Farah León, además de la presencia en el escenario del músico Jorge Viñas, el montaje se desarrolla en fragmentos que gradualmente desvelan aspectos de la relación entre Tania y su padre como un proceso de duelo que intenta reconstruir tanto la ausencia real como la imaginaria.

Además, se teje un tapiz de posibilidades para un futuro que explora lo que pudo compartirse entre padre e hija si las circunstancias hubieran sido distintas.

“El arquetipo del padre toca las fibras más sensibles que desencadenan preguntas sobre cuánto conocemos realmente a quienes nos rodean”, dice la autora y actriz.

Pero, un poco más allá del tema del progenitor, la puesta también se convierte en un punto de partida para reflexionar sobre la paternidad en general.

La obra examina los errores y aciertos en los modelos de crianza y cómo estas experiencias influyen en la relación entre padres e hijos.

De esta forma, a través de un juego hábil entre elementos autobiográficos y ficticios, la trama construye una serie de instantes conmovedores que revelan la naturaleza de la interacción.
Todos los temas se abordan a partir de una historia sencilla y ficticia: donde el codazo es parejo y en algún momento nos podemos encontrar ahí; justo ahí el público toma el lugar simbólico del actor reflexionando y tomando conciencia de nuestro presente, pasado y futuro.

La metáfora de que todo padre antes de asumir ese rol fue un “oso”, libre de las responsabilidades de la familia, se convierte en un hilo conductor. La pregunta clave es: ¿en qué momento se transforma ese “oso” en padre?

Antes de que te vayas, ama profundamente como si fuera el último día.

Antes de que te vayas, dile lo importante que es en tu vida.

Antes de que te vayas, perdónense.

Antes de que te vayas, no pierdan el tiempo sin hablarse.

Antes de que te vayas, disfruta lo que te cuenta.

Antes de que te vayas, sé agradecido con el padre que te ha tocado. No preguntes ¿por qué?, sino ¿para qué?

Antes de que te vayas, dale todo, porque esta vida es para llevarse todo puesto y no admite equipajes ni mudanzas.

Feliz Día del Padre a quienes se merecen ser llamados así, a quienes son, a quienes quisieron ser y no pudieron, a quienes van a ser y a los que fueron y se han adelantado.

A la memoria de mi papá Reyes Vázquez Ramírez; antes de que se fuera, nos dimos todo.

La columna de esta semana ha terminado. Pueden ir en paz.

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