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El PP, se ha sumado a la “ola” pidiendo por carta a los ayuntamientos que retiren esteladas y lazos amarillos del espacio público, amenazando con llevar a los tribunales, a los alcaldes que desobedezcan.

¡Toma ya! Y ahora también con amenazas, es lo suyo, muy al estilo “Albiol” (Alcalde de Badalona).

En esta cruzada no vamos a dejar fuera de juego a otro grupo que se hace llamar Democracia Nacional, que actúan en grupo o por libres bajo falsa bandera, y que están subiendo puntos en esto de odio ideológico y agresiones, mediante retirada de lazos con cúteres, y arrancada de esteladas con escalera, subiendo a los balcones.

Enumerar las agresiones contra independentistas que ponen lazos amarillos sería largo de contar, porque es un no parar, pero para muestra unos botones:

En Manresa, por la noche cuatro fascistas agredieron a siete activistas del CDR de Manresa. Todos los partidos: ERC, la CUP, el PSC y Democràcia Municipal, condenaron la acción. De C’s, todavía se está a la espera que lo hagan.

En Tortosa, un hombre, no sólo insultó e increpó repetidas veces, sino que llegó a “sacudir” (zarandear) a una mujer que estaba poniendo lazos amarillos para dar la bienvenida a la Marcha por la Libertad, en tanto que el líder de C’s (Rivera) se fotografía junto a un grupo de ultras y los invita a sacar lazos amarillos, “limpiar de propaganda separatista ilegal”, dice. Juega con la ambivalencia, ya que los lazos amarillos no son ilegales.

En Barcelona, un inspector de la policía nacional, sin identificarse previamente, golpeó, sin mediar palabra, a un fotoperiodista, rompiéndole la nariz, al tiempo que gritaba, ¡Viva Franco! y ¡Viva España! Cuando lo estaban separando, enseño su placa de policía y huyó del lugar. Más tarde fue identificado como un oficial de la Policía Nacional, de la “secreta”.

En el Baix Ebre, Mora la Nova, Tivissa, y Vandellós, un comando de 14 encapuchados, con armas blancas y otros pertrechos, en tres vehículos, bien organizados, y coordinados, con rutas planificadas, pretendían agredir simbología independentista. Fueron detenidos por los Mossos y entre ellos había un guardia civil.

Para salir en la foto, una concejala del ayuntamiento de Lucena (Córdoba presume de viajar a Cataluña a retirar lazos amarillos, “símbolos de confrontación” les llama.

La cruzada está servida y las huestes dispuestas a seguir el pendón naranja con la gaviota como guía espiritual.

Por si no es suficiente, hasta la senyera (bandera de Cataluña), como la de Andalucía o la ikurriña en el País Vasco, también sufre este tipo de intolerancia. En Calella de Mar, fue robada la senyera de mala manera. La intolerancia vestida de “falsa neutralidad” no tiene límites para provocar.

Es interesante como la intransigencia en estos grupos está relacionada contra las reivindicaciones a favor de los presos políticos y exiliados, y no sobre otras manifestaciones en los espacios públicos que hay para dar y regalar. Grafitis con violencia en los trenes de cercanías, atemorizando a los empleados, manifestaciones unionistas con alarde de emblemas anticonstitucionales, con una gran presencia de simbología franquista, falangista y nazi tiene, por no hablar de los cantos y los vivas a Franco. Y si hablamos de cruces, mejor no “meneallo”, porque tendríamos que empezar a plantearnos lo de los crucifijos presentes en los juramentos de los ministros, ¿Es una simbología neutra o es tradición?

El estado no moverá un dedo para poner freno a estas agresiones al independentismo, donde los agentes de la seguridad del estado, “camuflados”, actúan como si recibieran misiones a cumplir por las cloacas del estado.

Y así podemos llegar a que eso no tiene nada que ver con el asunto que nos trae entre manos. Lo que interesa al estado y a la monarquía, tanto monta, monta tanto, es “Descabezar” el independentismo, sea como sea, esa es la cuestión. Todo lo demás es dar vueltas a la noria, para que la República Catalana no se haga efectiva y no germine en otros territorios. Podría levantarse un viento republicano, como ocurrió en el año 1873, con la efímera Primera República, donde los sables y el General Pavía se cubrieron de medallas descabezando los movimientos cantonales que pretendían ser una de las 17 federaciones republicanas que recogía el proyecto de República Federal cuyo artículo primero decía:

“La forma de gobierno de la Nación española es la República democrática federal”.

Por: Paco González

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