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¿Quién dijo que la Transición española (*) era el camino hacia la democracia? Más bien se quedó en un borrador deslucido y lleno de tachaduras.

Como salidos de la etapa franquista, viento en popa a toda vela, no coge el tren si no vuela, un “emérito” muy pillín”, los setenta cavernarios, escampan su hediondez en forma de manifiesto, porque así van todos en la misma cesta de “unagrandeylibre”. Eran aquellos que durante la mal llamada “Transición” escondieron bajo las alfombras reales, todas las corruptelas, por no hablar de felonía que ya llegará con el tiempo, que el “Campechano” iba dejando a sus espaldas. Un elenco de defensores del “legado Borbónico”, que genuflexionaron hasta el ángulo recto, con el defendido y escondido, que ahora lamen las pisadas del “Preparado”. Por cierto, fue él mismo, el que sacrificó la pieza del rey en el tablero político para ganar la partida de la institución coronada, así que más vale que le pidáis cuentas a él por depurar al padre.

Son los mismos que ahora dicen que hay que respetar la “presunción de inocencia” del “emérito”, que lo que estamos haciendo con el “Campechano” es una “cacería”. Eso lo dice un tal Guerra, alias “Andrés” que en otra vida fue “republicano” pero que donde ha vivido mejor es en la “monarquía”, con un rey que paró “un golpe de estado” el 23F. ¡Anda ya, Pasmao! Eso no te lo crees ni tu.

Y hablando de cacería, ¿Quién es el Elefante Blanco que esperaban la noche del 23F? Seguro que tú sabes algo. Sí hombre, tú. Que estabas en los entresijos de los GAL. Que siempre has tenido la información a tu disposición y ahora nos sales con la “posverdad” (**) de la Transición. Por no hablar de la poca vergüenza de ponderar que el heredero de los poderes autoritarios del dictador fascista (porque se dice dictador, no general Franco) que poco después de acceder al trono, comunicó ”su voluntad explicita para propiciar la organización institucional española de acuerdo con el modelo de las democracias occidentales”. A ver listillo, el “heredero” de los Principios y Leyes Fundamentales del Movimiento Nacional, que había jurado vestido de milico, no renunció, ni a ellos, ni a ellas, ni tampoco juró la Constitución, sólo la firmó, aunque en el argot jurídico se diga “sancionó”. Y no puede frustrar los anhelos de su “Padrino” de mantener todo “Atado y bien atado”. Y del VI de los Felipes, no sigas por el camino de ensalzar su “valía” que la única “cualidad” que demuestra es su lavado de imagen recorriendo el país de lado a lado y tiro porque me toca, intentando que el patrón del “Bribón” no le salpique mucho, o que el “Fortuna” cuando navega por los paraísos fiscales no deje mucha estela a popa. Que hay que ver que nombrecitos más reveladores les puso a sus yates. Mientras la población acojonada se esconde, cuando no tiene una mísera mascarilla que llevarse a la boca, y a la nariz, evitando la sanción del uniformado de turno que sí está localizada a causa del confinamiento.

El segundo de “Isidoro”, porque el primero tiene un morro que se lo pisa y no va con segundas, la mano derecha de Felipe González, se pone al frente del tardofranquismo más rancio, el de la “seudoizquierda y el de la derecha unidos por el VERDE (***), el que ha gobernado durante casi 40 años con el beneplácito del “ejército”, el que nos dice que los nostálgicos pretenden dar un “golpe de Estado”. Y nos sale al frente de un manifiesto junto a los verdaderos nostálgicos del régimen anterior.

¿De verdad crees que atacar a la monarquía corrupta es atacar a la Constitución? Una Constitución que ya está caduca y corrompida por los mismos que hacen de ella un Catecismo banderizo, imposible de reformar y de hacerla más entendible, con la democracia y con la igualdad. Donde el Jefe del Estado está por encima del bien y del mal, como dice la doctrina del derecho divino de los reyes, que su autoridad para gobernar proviene de la voluntad de la deidad del pueblo que gobierna. Aunque aquí podemos pinchar en hueso si se lleva al pie de la letra ya que estamos en un país que se dice laico, no confesional. Lo dice esa Constitución que tanto airean. Tan por encima de todo que su irresponsabilidad no puede ser sancionada, ni criticada, ni siquiera en canciones raperas. Incluso existe un delito típicamente monárquico: “Injurias al rey”.

Como decía. Al frente de un pelotón de más de setenta rancios nostálgicos, donde se juntan y se mezclan la derecha más cuartelaria y los barones más arraigados en el republimonarquismo, con la careta quitada para que no tengamos duda de qué banda están. Ya lo recalca el “sargento Arencivia”, al estilo de “Historias de la puta mili” al decir que “la izquierda tiene que dejar de desengañarse con la República”. Un pelotón que defiende las corruptelas de un exrey que se fue por la puerta de atrás huyendo de la justicia suiza, porque la de aquí lo encubre con sus puñetas blancas y sus togas negras, al tiempo que aplaude que el CNI, la casa i-real, el gobierno español, y toda la parentela de seguidores hayan creado una cortina de confusión para ocultar el destino del “escondido”. Un elenco de vividores de la poltrona, cuyas pensiones dan para escribir una novela sobre la economía del “Deep State”.

El antiguo régimen, de antes y de después del 78, sale al rescate de un Borbón que se ha ido a vivir a una dictadura, en los Emiratos Árabes Unidos, donde no hay tratado de extradición con Suiza, que está investigando “la ruta del dinero en maletines”, al estilo “gánster”, como dice la prensa internacional.

Y, no, sr. “Pasmao”. No tiramos al emérito al estercolero de la historia. Es el propio, el que remueve el estiércol que su saga ha ido acumulando desde hace más de 300 años. Y aquí se le ha ido la pinza de la neurona de su lengua bífida y fóbica al cargar: por un lado, a los de Podemos con lo de “populistas” y, por el otro, a los “nacionalistas” catalanes, acusándolos de atacar la monarquía y la Constitución. Llamarle miserable es quedarse corto, y execrable es ajustar su perfil a la definición oficial de la RAE.

NOTAS:

(*) Transición española. Período que va desde des la publicación de la Constitución Española (1978), hasta el día del juicio final por la tarde. Y seguimos en transición

(**) Posverdad: asumir las mentiras como si fuesen verdad y así el colectivo cree que la mentira es verdad.  Un concepto que fue moda al “estilo” Trump en EEUU.

El filósofo, humanista y pensador británico A.C. Grayling, contrario al Brexit, señala que la existencia de una posibilidad de que la posverdad domine el mundo sería horrible. Y advierte sobre la “corrupción de la integridad intelectual” y el daño “del tejido completo de la democracia“.

(***) V.E.R.D.E.: siglas de los fans de la monarquía cuando dicen: “Viva El Rey De España”. También se nota en las corbatas de color verde que utilizan los monárquicos

Viñeta de Ricardo Martínez_años 90_ ¡Dales caña, Arfonso

Por: Paco González. 21/08/2020.

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