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Aunque la noticia lleva dos años en la nevera, no pierde vigencia, por cuanto somos piezas disponibles a cazar. La licencia de caza lleva un disfraz “con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide”, “amparado por el interés público”.

La viñeta de El Jueves de noviembre de 2018, nos daba un adelanto de lo que estaba por llegar y, aun así, se quedó corta. Ya están aquí y no son zombis.

Ni las llamadas inoportunas de las operadoras ofreciéndote la fibra óptica más maravillosa del mundo, ni los comerciales de eléctricas o de gas, que te cambian de contrato en un pis pas, sin pedirte permiso. Ni siquiera las parejitas religiosas que el domingo te llegan a la puerta de casa preguntándote qué harías si supieras que se acaba el mundo, con la “biblia” de su dios en la mano. Y los correos spam serán una delicia, comparado con lo que se aproxima.

Su nombre de pila es Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales (Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre). Pero para entendernos entre nosotros la llamaré “La Bestia”. Como todo contrato, lleva sus cláusulas de forma que no entiendas lo que hay detrás de la “letra pequeña”. Y la opacidad de un debate no existente hace de la Bestia un enemigo silencioso y feroz.

Las piezas a cazar somos nosotros, los ciudadanos de a pie. Los que miramos de reojo al vecino para que no hurgue en nuestras cosillas.

Los cazadores, los partidos políticos, disfrazados de corderos, unos; a otros ya se les ve venir con las fauces abiertas y salivando.

Nuestros perfiles en las redes sociales son los objetivos a batir: El WhatSapp, Facebook, Twitter, Telegram, Instagram, Google, el correo electrónico (privado y público), los mensajes SMS y la madre que los va parir, junto a un largo etc., serán sus fuentes, Allí buscarán nuestras miserias, nuestros cabreos, nuestras aficiones, nuestras religiones, nuestros amores políticos y los otros. ¡Ah! y el teléfono móvil como bandera. Todo lo que sirva para elaborar un perfil ideológico. He dicho bien, IDEOLÓGICO. Es válido. Y te lo devolverán en forma de “propaganda electoral”, así le llaman. Por sutileza que no quede, o más bien SPAM ELECTORAL.

Y nos preguntamos ¿Quién es el genio de tal engendro? ¿Quién va a ser?

El partido que estaba en el gobierno español (PP) que por arte de una moción muy ajustada, se subió a la peana del poder con un empujón del PSOE. La tarta es tan golosa que los demás partidos han ido detrás sin apenas rechistar.

El texto llegó íntegro, del Congreso al Senado, sin debate previo, negociado en la opacidad de las comisiones, pasando el tamiz más grueso de la historia parlamentaria. Y la votación iba envuelta con un lazo trampa. Todo un pack:” O votas a favor todo, o votas en contra de todo”. Esto me recuerda el Referéndum de la CE del 78. Y así nos vemos.

Los votos a favor salieron de: PP, PSOE, C’s, Foro, PdeCat, PNV, ERC, salvo 17 senadores de Unidos Podemos, 2 de Compromís, 1 de Nueva Canarias y 1 de Bildu. Es decir, ni izquierda ni derecha, todo para adentro.

Intentaron impedir lo del perfil ideológico y el envío de Spam sin consentimiento, cosa que está prohibida a empresas y organizaciones, pero se quedo en el intento. Parece ser que los partidos políticos tienen bula en este tema, además de poca vergüenza.

La frase que ha consensuado a la familia: “Es una buena ley”. Si ellos lo dicen Aquí paz y después gloria. Pero yo no lo veo limpio.

Estas son las prácticas más llamativas de la Bestia:

  • “Buscarán tus miserias y las empaquetarán para utilizarlas según convenga”. Quieras o no quieras.
  • “Sabrán donde te escondes, y tu móvil será su punto de mira”. La voz del más allá te llegará, aunque no tengas Wifi.
  • “Te enviarán propaganda personalizada”. Si no quieres arroz: taza y media. Y tu móvil vibrará con sus mensajitos.
  • “Oponerte al envío de propaganda”. No será efectivo si no puedes impedir la elaboración de tu perfil. Así que nanay, podrás reclamar que no te la envíen, pero el perfil ideológico tuyo ya lo tienen. ¿Para qué? Seguro que alguien comprará estos paquetitos de “miseria política”

Como curiosidad, ninguna de las 32 enmiendas presentadas a la ley hacía referencia a la explotación de datos para campañas electorales.

Así que ya sabéis. Guardad vuestras menudencias del alcance de las hienas políticas, si no queréis ser víctimas de las campañas de captación de votos.

Por: Paco González. 28/08/2020

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