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Hace algunos cuantos años, al presentar en Puebla Pedro Ángel Palou su novela “La Amante del Ghetto”, expresó un par de consideraciones que me resultaron particularmente interesantes.

La primera de ellas estribó en aseverar que recurría a la novela histórica dada la estandarización impuesta por la vida moderna en la que las pasiones quedaban al parecer del todo marginadas, reflexionando sobre los mitos griegos, los pasos iniciáticos que permiten a un hombre desentrañar a lo largo de su existencia sentido de la vida,  habría que enmarcarlas, al decir de Pedro Ángel en aquella ocasión, en acontecimientos de un pasado en el cual, la realidad habría exigido salir al camino en búsqueda del destino y enfrentar como Edipo lo mismo el “enigma de la esfinge” que la encrucijada de los caminos.

La segunda de las consideraciones que recuerdo de la ocasión en cuestión, fue en el sentido de que la narrativa moderna se orientaba cada vez más hacía las series televisivas, considerando en la ocasión que, de incurrir en la escritura de tal género, lo haría con tramas detectivescas que bien podrían ser protagonizadas, según su dicho, por “Kevin Spacey o por Alberto Peralta”.

La lectura de “TODOS LOS MIEDOS”, me remite a dos tramas que no se apartaban de la trama del acontecer vivo de las calles de la ciudad de México en sus más intrincados y escondidos rincones.

“EL COMPLOT MONGOL” una de ellas, recordándome mucho la configuración psicológica de “Fausto Lecona” a la de “Filiberto García”, el personaje de Rafael Bernal; la otra, la que se despliega en la pieza teatral de Vicente Leñero, “NADIE SUPO NADA”, en la que, en una fría noche invernal de la Ciudad de México, uno de loa halcones más conspicuos de la extinta Dirección Federal de Seguridad , Moctezuma Peón, persigue a la poseedora de un secreto que compromete a los intereses de los poderosos del país.

“TODOS LOS MIEDOS”, La más reciente novela de Pedro Ángel Palou, cuya dedicatoria manuscrita “para mi queridísimo amigo Alberto Peralta, que sabe de esto con mi cariño eterno”, espero no me equipare mi modesta existencia las sórdidas caracterizaciones que protagoniza en las pantallas el actor Kevin Spacey; representa, a todos luces, una reconsideración en los tópicos y en la perspectiva que Pedro ha decidido abordar en su literatura y con el carácter que hoy por hoy reviste como el escritor maduro y de indiscutible altura que es, tanto en la vida literaria de México como incluso en el mundo de la literatura de habla española, no quedando en suerte más que la recomendación de emprender la grata aventura de su lectura.

 

Por: Atilio Alberto Peralta Merino

albertoperalta1963@gmail.com

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