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Poco sabemos de Poncio Pilatos salvo que puso en una Cruz a Jesús el Nazareno siendo Procurador de Justicia de la romana y conflictiva  provincia de Judea.

Siendo procurador, estudió la carrera de leyes en Roma e incursionó en el mundo de la política romana de la época. Yo creo que a ningún político romano le agradaba la idea de ser procurador de Judea en aquella época, ya que el poder  se compartía con Herodes Agripa, hijo de Herodes el Grande, quien ordenó la matanza de los inocentes; y que por acuerdo gobernaba- no siendo romano- la provincia de Galilea.

En las artes de las leyes romanas existían principios del derecho que los maestros inculcaban a sus alumnos como: IUS ARS BONI ET EQUI ( El DERECHO ES EL ARTE DE LO BUENO Y EQUITATIVO), HONESTE VIVIRE (VIVIR HONESTAMENTE) y ALTERUM NON LAEDERE (NO DAÑAR AL OTRO.

Como buenos herederos de la cultura helénica, el pensamiento filosófico y la búsqueda de la verdad en medio de un profundo orgullo nacionalista eran los ejes pragmáticos con los que se conducían los romanos de entonces.

La noche del jueves santo-según la tradición cristiana-vendría el examen de derecho y de conciencia más difícil en la carrera del joven procurador romano.

El Sanedrín, que era el Consejo de Fariseos y Sacerdotes Judíos se reunía sin quórum, de manera ilegal, para condenar injustamente a muerte por blasfemo a Jesús de Nazareth.

Existía un problema práctico para la culminación de tal ejecución. No se les permitía a ellos  tomar justicia por propia mano y menos por un asunto de carácter religioso. Así que necesitaban la sentencia de la autoridad legítimamente constituida que para infortunio de esa noche le tocaba a nuestro procurador en turno de la época :Poncio Pilatos.

Prontos y dispuestos-Los Fariseos- se llevaron de noche al reo ante la autoridad romana. Era la madrugada de un viernes y necesitaban que la ratificación de la sentencia de muerte se diera rápida ya que la tarde del mismo día  los judíos entrarían en “Shabat”, sagrado séptimo día donde no podían condenar al Nazareno.

Pilatos molesto por tan inoportuno atrevimiento se prestó a escuchar a los hipócritas fariseos y no vio en Jesús otra culpa que ser  un mendigo religioso, ya bastante golpeado por la guardia del Sanedrín.

¡No encuentro culpable a éste hombre-inquirió!

Pero dicen que es Nazareno y al ser de Galilea- Pilatos, en un artilugio legal  se da cuenta que no es de su jurisdicción.

 ¡Llévenlo con Herodes y que lo juzgue él-sentenció!

¿Qué pasaba por la mente de nuestro amigo Pilatos aquella noche? Seguramente sabía que Jesús era inocente pero estaba harto de las revueltas del pueblo judío; principalmente de los Zelotes, grupo armado que esperaba un Mesías Político y no espiritual. Estaban buscando cualquier excusa para levantarse en armas contra Roma.

La transición de la noche de jueves a la mañana del viernes; tiempo que tardaron los fariseos en en llevar a Jesús con Herodes y regresarlo;  Pilatos se encontraba ante el dilema ético más importante de su vida:

 ¿Declarar inocente a quién sabe que es inocente o ponerlo en el patíbulo?

Claudia Prócula, esposa virtuosa del Procurador le aconsejó liberar al Hombre Santo. Nuestro amigo no concilió el sueño aquella noche y apenas amanecía cuando ya estaban de vuelta con el “reo”, sólo que ahora más golpeado y lastimado. Pilatos saca visiblemente molesto al Sanedrín de su presencia  y comienza el diálogo con  aquel hombre que  después de ese día dividirá la historia en un antes y un después.

Para los amantes de la filosofía Pilatos comienza el diálogo acerca de la verdad.

Pilatos: ¿ Eres tú el Rey de los Judíos?. (Si se auto proclamaba Rey, Jesús estaría desafiando a la autoridad romana y encontraría la causa para la sentencia de muerte).

Jesús: ¿Esto lo dices por tu cuenta, o porque otros te lo han dicho de mí? (No se auto-condena)

Pilatos: ¿Acaso soy Judío? Tu nación y los principales sacerdotes te entregaron a mí. ¿Qué has hecho?

Jesús: Mi Reino no es de éste mundo, si mi reino fuera de éste mundo entonces mis peleadores me hubieran defendido- pero mi reino no es de éste mundo.

Pilatos: ¿Eres Rey?

Jesús: Tú lo has dicho y he venido a dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.

Pilatos: ¿Qué es la verdad?

Ya no hubo respuesta. El silencio es afirmativa ficta en el derecho. Pilatos como Juez hizo un interrogatorio perfecto. Sabía de derecho. Quizo saber si el Nazareno ponía en peligro los intereses de Roma y encontró que no. Pero buscando Pilatos la Justicia se encontró con la Verdad.

La verdad de la inocencia de Jesús, la verdad de la arrogancia y envidia del pueblo judío, la verdad de salirse con la tangente y hacer caso al sumo sacerdote cuando le dice que conviene que muera un hombre por el pueblo, evitando así la sedición de otros grupos y la muerte de varios.

¿Qué dilema para Pilatos? ¿Dónde estaban sus maestros de derecho para aconsejarle? ¿Dónde estaba la verdad en su conciencia y en su corazón? ¿Qué hizo?

Sí, ya lo sabes, se lavó las manos y lo entregó para que lo crucificasen.

La historia de Pilatos queridos amigos, es también nuestra historia cuando decidimos por así convenir nuestros intereses crucificar a la verdad en nuestra vida y liberar al “Barrabas” de la mentira y manipulación.

Éste relato bíblico se asemeja también a la actuación de nuestros políticos contemporáneos. “Los otros datos” son la manera moderna de lavarse las manos de los políticos que sacrifican a la ciudadanía para conveniencia de unos.

Las mañaneras son la manera de lavarse las manos contando relatos que crucifican a la verdad de la inseguridad, de un sistema precario de salud, de la corrupción reinante y de narco-acuerdos de un Narco Estado. Liberan al “Barrabás” del populismo, de la manipulación de la polarización social y de la mentira matutina.

Si ustedes ven esa escena donde Pilatos, después de mandar a azotar al Nazareno pregunta al Pueblo a quién quiere que crucifique:

 ¿A Jesús (La Verdad)?

¿A Barrabas (La Mentira)?

El Pueblo de antes, al igual que el pueblo de ahora, acarreado por políticos de la época  sigue escogiendo al Barrabás de la mentira.

Las consecuencias de liberar a la mentira allí están. La muerte a la inocencia, la muerte a la justicia, la muerte a la ley y al derecho subyugado por la praxis y los intereses políticos de cada época.

Allí están las consecuencias en America Latina cuando liberamos en aras de la democracia a líderes como Chávez, Ortega, Maduro, Evo, Correa, etc.

¿Libertad para el Pueblo?

¿Con ellos?

No creo.

El populismo es liberar a Barrabás en nuestra vida.  Allí está cuando decidimos que la vida en el vientre materno no es sujeto de ningún derecho, ni de vivir porque conviene que muera un niñ@ por el pueblo. Miles de años de contradicciones….

 ¿Quid es Veritas? ¿Cuál es la verdad? -Preguntó Pilatos a ese hombre de mirada profunda que ponía a temblar los intereses de los arrogantes.

Ante esa pregunta el silencio afirmó: ¡LA VERDAD ESTÁ DENTRO DE TI MISMO, ESCÚCHALA Y SÍGUELA!

Poncio Pilatos, miembro de la Orden Ecuestre Romana,  que en el año 784 después de la fundación de Roma fue el prefecto que gobernó Judea durante diez años; de noble familia, letrado en las leyes y la filosofía, con una esposa virtuosa, no supo defender sus creencias y sus  principios y en aras de la democracia  y la praxis política de la época para tener contentos a un grupo de hipócritas sediciosos cometió una de las injusticias más grandes de la historia por la que hoy es recordado. Por otra cosa no.

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