¿Y la crítica desde la izquierda…? ¿dónde quedó?

Me ha llamado mucho la atención que muchos colegasanalistas y académicos de izquierda hayan dejado a un lado la agudeza de sus plumas y de su crítica en estos últimos años. Pareciera que la única temática relevante sigue siendo la misma: la mala distribución de la riqueza, la falta de recursos fiscales para financiar servicios públicos que igualen oportunidades, la necesidad de una reforma fiscal suficientemente progresiva que grave fuertemente los ingresos más elevados, el problema de sostenibilidad fiscal de las pensiones y de la deuda, el bajo nivel de la inversión pública y privada entre otros más. Toda esta problemática sigue sin resolverse y es importante. Y está bien que se reconozca y se siga poniendo el dedo en la llaga. No hay duda. Pero el análisis crítico de lo que está ocurriendo en el país y en su vida pública sólo parecen llegar a sus conversaciones privadas, si acaso, y muy rara vez se leen en sus columnas de opinión o artículos especializados. Ni siquiera cuando son invitados a plantear sus ideas en Palacio Nacional.

Cuando llega el momento de expresarse públicamente para analizar las causas, el contexto general en el que ahora vivimos, la importancia de las instituciones que establecen el contexto de la actividad económica, con frecuencia sus explicaciones se quedan en lugares comunes sin reconocer el papel decisivo que ha jugado el gobierno de la 4T

La ineficiencia de la gestión gubernamental y la pésima aplicación de los recursos, incluida la corrupción y la malversación de fondos, el desperdicio de dinero y la fallida inversión pública, no son temas de sus análisis. Difícilmente escriben sobre las decisiones de política pública que han causado el deterioro del estado de derecho y sus implicaciones económicas, como si nuestro marco legal no hubiera cambiado. Rara vez se refieren explícitamente al impacto económico de la gobernanza con el nuevo poder judicial de los acordeones o a la toma de la Auditoría Superior de la Federación. No tocan el tema del agujero fiscal que está siendo Pemex y la CFE, implícitamente afirmando que la política energética actual tiene futuro cuando saben perfectamente que no hay salida. Y si lo mencionan, es de manera tibia, sin contundencia y sin llamar las cosas por su nombre.

Es decepcionante que mentes brillantes como las que describo se hayan apagado y que sólo sobrevivan en la penumbra, en los comentarios privados tomando una cerveza. Son incapaces de analizar y criticar abiertamente las políticas de la 4T y el comportamiento cuestionable y a veces patético de sus líderes. Pareciera que la ideología ha mutilado su actitud crítica informada y de facto los vuelve coadyuvantes de la destrucción institucional. 

Muchos de quienes hoy criticamos férreamente al gobierno y al régimen autoritario de la 4T éramos también críticos de los excesos de gobiernos anteriores, de decisiones de política pública que sólo exacerbarían la concentración del ingreso y la riqueza, o de corrupción evidente de altos funcionarios y selección de altos cargos públicos que no cumplían los requisitos legales, o el doble rasero en la aplicación de la justicia. 

En ese tiempo, los interpelados en este texto también criticaron duramente al gobierno en turno de uno u otro partido. Compartimos luchas contra aquello que claramente iba en contra de la democracia, de la rendición de cuentas o la separación de poderes. Nos uníamos cuando la ley no se aplicaba correctamente o cuando había dos varas para medir la corrupción y la aplicación de la justicia. Hoy, esa parte del espíritu crítico del país se ha apagado, no porque ya no haya razón para puntualizar los problemas o señalar los errores del ejercicio del poder público, sino porque ha decidido callar ante lo evidente, porque ha decidido voltear para otro lado de manera casi vergonzante. ¿Por qué ha sucedido? ¿cómo se puede explicar este fenómeno cuando pensamos en personas destacadas y agudas? ¿por qué se han borrado? 

Ojalá recuperemos ese espíritu crítico que existía de parte de todos ante evidencia de la hiper-concentración del poder, del amasiato del gobierno con el crimen organizado, de los retrocesos de la política educativa y de salud, de las falencias y contradicciones en las políticas exterior y energética, del cambio climático y muchas más. Todo ello tendrá un impacto prolongado en nuestras vidas. Ojalá podamos volver a estar del mismo lado en contra del autoritarismo, en la defensa de la democracia y de nuestras libertades. Se les extraña.

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Enrique Cárdenas Sánchez
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