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Hace unos días, durante un convivio previo a las fiestas navideñas, los asistentes hablaban de música y recuerdos “retro” haciendo referencia a modas de los años ochentas y noventas que me hacían pensar que mis “retros y recuerdos” se remontan a pasados más lejanos, las lociones con esencias aromáticas de maderas  y cuero, canciones de pasados más distantes que disfrutábamos por aquellas épocas sesenteras y setenteras, algunas de las cuales me dan motivo para presentarles algunas propuestas y reflexiones adecuadas a esta época.

La primera de ellas la traigo a estas páginas a propósito de la tendencia de retirar monumentos y estatuas de algunas avenidas y plazas por considerarlas inadecuadas para los mensajes que se nos quieren mandar desde algunas esferas de poder, por eso le quiero decir que este no es un asunto patrimonial de los mexicanos en otros lados también sucede.

Penny Lane es una canción que escribieron Paul MacCartney y John Lennon que habitaron en las cercanías del cruce de Penny Lane y Smithdown Road en su natal Liverpool que una legisladora local pretendía cambiar en virtud de que James Penny fue un esclavista de los tiempos en los que aún no era abolida la esclavitud, sin embargo fue más pesado en el animo popular  el recuerdo de la letra y armonía de la canción de los Beatles que el animo adverso de la legisladora y sin más remedio lo tuvieron que dejar como estaba, toda vez que nadie pudo demostrar el origen del nombre de la calle y es, gracias al Cuarteto de Liverpool, una de las avenidas más emblemáticas de su ciudad.

Eso de meterse con la historia esta de moda, lo cual ni es necesario, ni es útil para la convivencia civil, dejar las cosas como están no le causa molestias a casi nadie y es mejor seguir escuchando y disfrutando la música que lo celebra y lo clásico de nuestras ciudades.

También por estas fechas conmemorativas las personas comunes y corrientes disfrutamos de momentos de retiro y reflexión, nos encontramos con nosotros mismos y con nuestros pensamientos y cuando menos, algunos de nosotros los disfrutamos.

Hay de soledades a soledades, la de los seres solitarios como la desconocida Eleanor Rigby de la canción que murió en la iglesia junto con su nombre, según lo dice la historia y la letra con la que el genio Paul McCartney en su versión más filosófica nos habla de la soledad y de lo que significa ser solitario, la misma soledad que la asocia con la Penélope de Joan Manuel Serrat, una que recolecta el arroz de las iglesias después de las bodas y la segunda con su bolso de piel marrón esperando en el andén.

Las dos historias de las dos mujeres parecen reales, son reales aunque con otros nombres, se repiten cada día, en cualquier lugar del mundo, por otra parte, todos, de alguna forma, cada uno de nosotros experimenta su propia soledad, siempre se aprende de ella, para casi todos esa soledad es un espacio para la reflexión, las fiestas navideñas durante las cuales descansamos de nuestras actividades nos permiten por momentos estar solos con nuestros pensamientos, evaluar nuestros resultados y dialogar con nuestros sentimientos, prepararnos para lo que sigue, Lope de Vega lo dice con su forma más elocuente:

A mis soledades voy,

De mis soledades vengo,

Porque para andar conmigo

me bastan mis pensamientos.

Lope de Vega, tal vez el español más representativo del siglo de oro dice:

Entiendo lo que me basta,

Y solamente no entiendo

Como se sufre a si mismo

Un ignorante soberbio……

Son tiempos de reflexión y análisis, de preparación para lo que viene y de goce…

Yo en lo personal disfruto las fiestas, recuerdo a mi familia y a mis más viejos afectos aunque ya no se encuentren entre nosotros, la música más “retro” los aromas y las luces me transportan tan lejos que es un goce verdadero.

No tengo más que decir, quiero desearle a todos que disfruten su fiesta y que si tienen un tiempito, reflexionen que yo haré lo propio.

¡Felicidades!

alfonsodiazordaz@gmail.com18 de diciembre de 2021

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