Marchas: impunidad e ineptitud ante el Mundial

Para la inauguración del Mundial en el estadio Azteca están programadas al menos cinco marchas de colectivos varios. Todas tienen sus causas y origen en la 4T, y que parezca imposible desmovilizarlas muestra la ineptitud política y hasta las ligas del gobierno con el crimen organizado. Más allá del desorden, la torpeza y la corrupción que se reflejan en los “preparativos” para el Mundial, desde las inacabadas obras en el aeropuerto y el Metro, en el parque lineal de Tlalpan, y en las dificultades y cambios para arribar al estadio, el caos que se apodera de la Ciudad de México aumenta en buena medida por las movilizaciones programadas. Ante la negación de la 4T a resolver problemas, varios colectivos han anunciado desde hace meses su intención de mostrar sus agravios a la opinión pública nacional e internacional aprovechando la inauguración del Mundial. Las autoridades han cerrado desde hace días el acceso al Zócalo capitalino y el libre tránsito en varias arterias de la ciudad. Todas las marchas tienen elementos en común.

Promesas incumplidas. Las movilizaciones y destrozos de la CNTE no son nuevos y siguen el mismo manual de años que momentáneamente revirtió la reforma educativa de Peña Nieto. López Obrador echó para atrás la reforma y le devolvió al sindicato sus privilegios, y especialmente a sus líderes, a cambio de su voto. Sheinbaum reforzó esa política y como candidata les ofreció la luna y las estrellas, algunas de las cuales simplemente son excesivamente costosas para el erario y traspasan líneas rojas que Hacienda ha planteado. Este problema no tiene solución sin que alguna de las partes ceda significativamente. La CNTE se ha crecido ante la inactividad del gobierno para limitar o prevenir sus desmanes.

Desprecio a las madres. El colectivo de las madres buscadoras no necesita explicación. Ante esa “puta tragedia” como la calificó González Iñárritu en el Colegio Nacional, ni López Obrador ni Sheinbaum se han dignado a recibirlas y escucharlas de viva voz. ¿Por qué? Es incomprensible que el gobierno de la 4T, teniendo una grave responsabilidad, no las reciba y apoye en la búsqueda de sus hijos. Pareciera que no quieren ofender a los cárteles que están detrás de las desapariciones y la violencia. ¿Será eso? Simplemente no se entiende la respuesta del gobierno. Los colectivos de madres buscadoras cuentan con el respaldo y respeto de la gente.

Atropello de los derechos. Los jubilados de Pemex y de la CFE, cuyas pensiones fueron recortadas de un día para otro por orden presidencial, ha vulnerado sus derechos. No hay duda de los excesos en sus pensiones y que debieran restringirse, pero no sin un proceso legal, limpio y transparente. Las condiciones de separación de los colectivos de los trabajadores del Poder Judicial tampoco han sido respetadas y por eso se movilizan. El gobierno no cumple con los acuerdos firmados, atropella los derechos. Este problema no es de ahora y debiera estar en proceso de solución para que los afectados no tuvieran que movilizarse. Todo suma al desgobierno.

Inseguridad e impunidad. Las movilizaciones de los transportistas no son tampoco nuevas ni súbitas. El gobierno ha sido incapaz de evitar robos y muerte en las carreteras y se ha vuelto intolerable: extorsión, asesinatos de choferes y pérdidas multimillonarias. Los grupos criminales se han apoderado de territorios del país donde su ley es la que manda. En muchos estados, ese avance ha sido a la sombra del vínculo del gobierno con criminales.

Los mexicanos no merecemos este desgobierno. México no merece estar en esta situación. Es, además, vergonzoso.

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Enrique Cárdenas Sánchez
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