Los datos y el futuro que queremos para Puebla

Puebla tiene cerca de 6.9 millones de habitantes. Detrás de esa cifra hay personas que estudian, trabajan, emprenden y buscan vivir con tranquilidad. Hay familias que quieren desarrollar aquí su proyecto de vida y jóvenes que necesitan oportunidades para construir su futuro. Las condiciones que encuentran cada día influyen en sus oportunidades y en la comunidad que podemos construir.

Para comprender esas condiciones tenemos datos. Nos ayudan a reconocer avances, identificar problemas y formular mejores preguntas. Su valor crece cuando nos permiten decidir qué necesitamos cambiar y cómo hacerlo.

Theodore Levitt popularizó una idea sencilla: quien compra un taladro busca hacer un agujero en la pared. Con la información sucede algo parecido. Consultamos cifras porque queremos lograr algo: mejores condiciones para vivir, trabajar y desarrollarnos. Desde Pulso Puebla buscamos contribuir a esa tarea con información, análisis y propuestas.

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, ENVIPE 2026, permite mirar una parte de esas condiciones. Para acercarnos a sus resultados, imaginemos grupos de 100 adultos de 18 años y más.

¿Cuántos han sido víctimas de un delito?

Durante 2025, aproximadamente 26 de cada 100 adultos en Puebla fueron víctimas de algún delito. En Querétaro también fueron alrededor de 26; en Nuevo León, 24; y en Jalisco y Guanajuato, aproximadamente 22. Comparamos estados completos.

En Puebla hay una mejora que debemos reconocer: pasamos de alrededor de 29 víctimas por cada 100 adultos en 2024 a 26 en 2025. Al mismo tiempo, el estado mantiene la tercera tasa de victimización más alta del país. Reconocer el avance y comprender el tamaño del desafío nos ayuda a decidir dónde concentrar el esfuerzo.

¿Cuántos delitos se cometieron?

La encuesta estima alrededor de 42 delitos por cada 100 adultos en Puebla. En Nuevo León son 33; en Querétaro, 36; en Jalisco, 28; y en Guanajuato, 32. Hay más delitos que víctimas porque una persona puede sufrir varios hechos. Si alguien experimenta un robo y después un fraude, cuenta como una víctima y dos delitos.

¿Cuántos se denuncian?

De cada 100 delitos en Puebla, aproximadamente nueve se denuncian ante el Ministerio Público o la Fiscalía y solo en siete del total se inicia una carpeta de investigación. Una carpeta iniciada tampoco significa un delito resuelto.

La cifra negra alcanza 93.1%. Incluye delitos no denunciados, denunciados sin carpeta y casos en los que no se pudo precisar ese paso. En los otros cuatro estados también supera 92%. Facilitar la denuncia y mejorar la respuesta que recibe la víctima es una tarea compartida.

¿Qué tan seguros nos sentimos?

Alrededor de 82 de cada 100 adultos consideran inseguro el estado de Puebla. En Nuevo León son 59; en Querétaro, 45; en Jalisco, 79; y en Guanajuato, 86. Cuando preguntamos por la colonia o localidad donde viven, en Puebla la proporción baja a alrededor de 43 de cada 100.

Sufrir un delito y percibir inseguridad son dimensiones distintas. Mirarlas juntas nos ayuda a comprender lo que ocurre en el estado y en nuestro entorno cercano.

¿Cuánto cuesta la inseguridad?

Durante 2025, la ENVIPE estima un costo de 11 mil 800 millones de pesos para los hogares poblanos. Si imaginamos una bolsa de 100 pesos, cerca de 63 corresponden a pérdidas económicas y unos 33 a medidas preventivas. Las familias soportan las pérdidas y también destinan recursos a protegerse.

El costo promedio anual por persona afectada bajó de 8,531 pesos en 2024 a 4,811 en 2025, una disminución de 43.6%. Son montos a precios de 2018, al igual que el costo total. Comprender qué explica la reducción requiere un análisis adicional.

¿Qué condiciones ofrecemos para desarrollar talento e inversión?

El Índice de Competitividad Estatal 2026 del IMCO ubica a Puebla en el lugar 26 entre los 32 estados y en el lugar 31 en el subíndice de Derecho. En este último, Nuevo León ocupa el quinto lugar; Querétaro, el octavo; y Jalisco, el decimoquinto.

La competitividad se refiere a la capacidad de generar, atraer y retener talento e inversión. La seguridad forma parte de esas condiciones, junto con la educación, la infraestructura, las instituciones y las oportunidades de empleo.

El IMCO, con datos del INEGI, reporta que en Puebla 71.4% de la población ocupada trabaja en condiciones de informalidad. Construir oportunidades y protección para las personas exige atender esa realidad.

Relacionar estos datos requiere método. La ENVIPE habla de delitos ocurridos en 2025 y de percepción medida entre febrero y abril de 2026. El índice de competitividad reúne información de distintas fuentes y años. Estos indicadores nos ayudan a comprender Puebla. Para explicar las causas de un problema o los resultados de una política necesitamos un análisis adicional.

También está cambiando la población. Según la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI, la tasa global de fecundidad de Puebla bajó de 2.1 hijos por mujer en 2019 a 1.3 en 2024. ¿Qué implica este cambio para la educación, el empleo, la salud y los cuidados? Pensar el futuro de Puebla requiere comprender también cómo cambia su población.

¿Qué sigue?

Convertir esa lectura en decisiones. ¿Qué condiciones queremos para Puebla en el mediano y largo plazo? ¿Qué desafíos debemos atender primero? ¿Qué resultados nos permitirán saber si estamos avanzando?

El gobierno tiene responsabilidades que debe cumplir. Las empresas, las universidades, los sindicatos, las organizaciones y los ciudadanos podemos aportar desde nuestras capacidades. Cada quien tiene una responsabilidad distinta. Coordinar ese trabajo requiere escuchar, construir acuerdos y asumir compromisos.

Podemos empezar por prioridades concretas: facilitar la denuncia, proteger mejor los trayectos cotidianos o ampliar las oportunidades de empleo formal. Para cada una necesitamos acordar qué queremos lograr, quién se hará responsable, con qué recursos y cómo evaluaremos los resultados. Una aspiración compartida cobra fuerza cuando se convierte en trabajo sostenido.

Eso exige salir de nuestro espacio habitual, arriesgarnos a proponer y sumar capacidades. Los proyectos de cada organización pueden contribuir a un rumbo común si acordamos qué futuro queremos construir para Puebla.

Volvamos al taladro. El valor de los datos se verá en lo que logremos hacer con ellos: que una persona llegue tranquila a su trabajo, que un joven encuentre oportunidades y que una familia pueda desarrollar aquí su proyecto de vida.

Pulso Puebla aporta información, análisis y propuestas. Construir ese futuro requiere elegir tareas comunes y sostenerlas hasta obtener resultados. El futuro que queremos para Puebla empieza con los compromisos que asumimos hoy.

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Eugenio Yarce
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