Estados y civilizaciones

En noviembre de 1877, Karl Marx escribió  una carta  para el articulista ruso  Nikolái Mijailovski, en la que le conminaba a dejar de considerar sus escritos dentro de la perspectiva de la “filosofía de la historia”, y, debo confesar que,  descubrir dicha carta en la traducción de Wenceslao Roces, me conmocionó y me hizo sentirme abiertamente regañado desde la  ultratumba de Tréveris; dado que , mi personal visión de la obra de  Marx , le coloca junto a Hegel, Voltaire,  Giambattista Vico,  y San Agustín, antes que junto a activistas de toda pléyade dese Lenin hasta Ernesto Guevara.

En las postrimerías del pasado mes de diciembre tuve el gusto de ver  una interesante entrevista de Aleksander Duguin , a quién, su obra : “La Cuarta Teoría Política”,  me hace ubicarle también dentro de la tesitura de la filosofía de la historia, aun cuando ello  también pudiera  hacerme merecedor de otro regaño, en el que, por supuesto, ya no compartiría señalamiento alguno con  Nikolái Mijailovski.

Entrevista que reviste en el momento actual una singular relevancia por  haber sido concedida a la televisión venezolana hablando un impecable castellano, y en el que, al decir de Duguin, el acontecer del mundo actual empieza a girar no en torno a los estados nacionales soberanos, sino en torno a las civilizaciones, lo que, salvo que algún entendida quisiera corregirme, no deja atrás “La Guerra Fría” como habitualmente se ha venido diciendo , sino el  “Tratado de Paz de Wetsafia” de 1648, suscrito al fin de las denominadas “Guarras de Religión”.

Resulta por demás interesante escuchar la opinión de Duguin sobre la relevancia en la actualidad y la perspectiva de futuro de una región del planeta, en el que,  la civilización hispano-portuguesa en las Américas,  creó el carácter y la fisonomía de un conglomerado humano  en torno al  catolicismo de la contrareforma emprendida bajo los lineamientos del “Concilio de Trento”,  y en que se acrisolaron los  formidables elementos culturales de pueblos   nativos  y africanos.

Las reflexiones de Duguin en mucho me hicieron recordar las disertaciones de José Vasconelos plasmadas en  “Robinson y Odiseo”, y ni que decir, por supuesto de la “Raza Cósmica” , en la que,  “el maestro de América”,  avizoraba una ciudad que sería el eje de tal civilización, que habría de construirse  en medio de la selva amazónica y que sería bautizada con el nombre de “Universópolis”, ilusión que habría de cristalizar décadas después  al momento en el que el urbanista y arquitecto Oscar Niemeyer dio vida a tal  utopía mediante la edificación de Brazilia.

Las consideraciones expresadas por Duguin en dicha entrevista, nos coloca en una encrucijada por demás entramada,  los referentes a las  “civilización” que dejan atrás a los estados, hacer que el Derecho Internacional que conocemos resulte por demás insuficiente;  de poco podría servir, en consecuencia,  esgrimir la soberanía de las naciones, o la restricción del uso de la fuerza en el ámbito internacional como al efecto  se  estatuye en los  Artículos 2°, al Capítulo VII y  el 51 de la Carta de San Francisco; e, incluso, el Manual  expedido en noviembre de 2010 para  “La Guerra no Convencional” para las “Fuerzas Especiales” del Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos, en el que, al menos hasta el año 2010 , se  instaba a llevarse a cabo toda operación con estricto apego al Derecho Internacional y a la legislación aplicable en los Estados Unidos.  

En alguna ocasión tuve el gusto enorme de impartir una materia que es de mi especial interés y gusto, recientemente, incluso, tuve la oportunidad de hacerme de un clásico ya difícil  de conseguir como es el Derecho Internacional de Adolfo  Miaja de la Muela, y, pese a las consideraciones indudablemente acertadas de Aleksander Duguin, me parece que , en tanto siguen en vigor las disposiciones que regulan el acontecer público de los estados, no hay, por el momento al menos,  mejor camino que recurrir a éstas.

 En consecuencia, soy de la convicción de que  la promoción ante el Tribunal de la Haya es el mejor camino a emprender por parte del estado Venezolano y todos aquellos que le pudieran acompañar en la promoción con el carácter de “amicus curiae” , y , de inmediato pienso  al respecto en un jurista de enorme talla y relevancia como al efecto es  Asdrubal Aguiar , quién , aun cuando crítico y opositor al régimen de Carcas , seguramente  no regatearía esfuerzos al patriotismo, ni a la devoción por el Derecho.

En el momento en que vivimos y das las circunstancias que presenciamos, pocas disciplinas pueden otorgarnos mejor perspectiva que la filosofía de la historia a riesgo de hacerme merecedor a llamadas de atención como la que fuera dirigida en noviembre de 1877  a  Nikolái Mijailovski.

albertoperalta1963@gmail.com

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Atilio Alberto Peralta Merino
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