No hay duda de que la terminación del tren de la estación de Buenavista al AIFA es una buena noticia, tras años de retraso. El viaje de la Ciudad de México al aeropuerto será más barato, el regreso menos incierto, y sin duda mejora el servicio del AIFA. ¡Qué bueno!
Queda atrás el vergonzoso montaje en que el presidente López Obrador intentó engañar a la gente en 2021, cuando en un video quiso aparentar que el tren ya funcionaba. Es particularmente vergonzoso que a ese montaje se hayan prestado la presidenta Claudia Sheinbaum, el gobernador del Edomex, Del Mazo, el secretario de Defensa, Sandoval, el secretario Arganiz, de la SCT, entre otros. Con lo que ha sucedido en los años recientes, aquella simulación e intento de engaño ya no nos llama la atención. Es una más de las mentiras a las que nos ha acostumbrado la 4T.
Tampoco llama la atención que esa obra haya costado el doble de lo que se tenía presupuestado, 24 mil millones de pesos en lugar de 12 mil, según diversos medios. Por cierto, es un monto más que hay que aumentarle al costo de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, como también hay que aumentar las actuales obras de remodelación de las terminales 1 y 2, las instalaciones para carga en el AIFA y las vialidades que se han construido para llegar. También se debe sumar al costo de la cancelación la pérdida que han significado las inundaciones en las zonas aledañas al polígono del aeropuerto de Texcoco, porque su cancelación también, torpemente, implicó la cancelación de las obras hidráulicas que la Conagua estaba construyendo para impedirlas. Esas obras eran para evitar inundaciones no sólo del aeropuerto, sino de toda la zona que lo rodeaba.
Y a pesar de todos estos costos que se siguen sumando, ¿quedó solucionado el problema de saturación de los servicios aeroportuarios de la Ciudad de México? ¿Contamos ahora sí con un “sistema” aeroportuario que satisface la demanda de los consumidores? El centro de distribución de los viajeros que pasan por el aeropuerto Benito Juárez (AICM), el hub de la Ciudad de México (y del país), ¿es eficiente, confiable, cómodo y permite un servicio fluido a pasajeros y carga? La respuesta a cada una de esas preguntas es no. Las cifras indican que el número de pasajeros entre el AIFA y el AICM es casi igual al que tenía el AICM solamente en 2019 (unos 51 millones de pasajeros anuales) al tiempo que los otros aeropuertos importantes del país han aumentado más de 20 y hasta 40% entre 2019 y 2025. El servicio es pésimo y hay un cuello de botella que se ha convertido en un lastre para la economía nacional.
El nuevo tren va a ayudar a que el AIFA sea más viable, pero hasta donde se sabe seguimos sin contar con un estudio profesional e independiente de la capacidad máxima del espacio aéreo para albergar las operaciones simultáneas de los dos aeropuertos, el AICM y el AIFA. La evidencia parece mostrar que, en efecto, ambos aeropuertos se estorban pues comparten un solo espacio aéreo, como afirmaba en 2018 la entidad especializada Mitre (reconocida mundialmente), dado que el número de pasajeros entre ambos está estancado. Cierto, todavía se puede argumentar que la capacidad entre los dos no ha mejorado por las carencias en tierra de ambos aeropuertos, pero no se ha probado. La carga de la prueba está en quienes decidieron cancelar Texcoco. Esta pieza de información es clave para poder empezar a imaginar cómo se va a resolver el problema de saturación que arrastramos desde hace decenios, y saber si no le seguimos echando dinero bueno al malo. Urge que el gobierno de Sheinbaum encargue este estudio o seguirá simulando, como López Obrador con el video del tren, que el problema está resuelto.


