¿Por qué solo aceptas el amor que crees merecer?

Existe una verdad incómoda que define nuestras relaciones, y no tiene que ver con la “suerte” en el amor, sino con un termómetro interno que todos llevamos configurado. La frase “Aceptamos el amor que creemos merecer” (popularizada por Stephen Chbosky) no es un consejo romántico; es la descripción de nuestra propia cárcel mental.

  1. El Termómetro del Merecimiento.

Imagina que tienes un termostato interno programado a 20 grados. Si alguien llega con un amor “caliente”, estable y nutritivo que sube la temperatura a 30 grados, tu sistema entrará en pánico. Sentirás que “algo anda mal”, que es “demasiado bueno para ser verdad” o, simplemente, te aburrirás.

Para recuperar tu equilibrio (esos 20 grados de drama o carencia a los que estás acostumbrado), sabotearás la relación. No buscamos lo que nos hace bien, buscamos lo que nos resulta familiar.

  1. La Herencia del Guion (Lo que dice la Psicología).

Desde que somos niños, observamos cómo se aman los adultos a nuestro alrededor. Como explica el sociólogo Pierre Bourdieu, incorporamos las estructuras de nuestro entorno hasta que se vuelven “normales”. Si creciste viendo que el amor duele, que hay que mendigarlo o que viene con condiciones, ese será tu estándar de “merecimiento”.

Crees que el amor es una transacción o una batalla, porque eso es lo que tu sistema aprendió a decodificar como “realidad”.

  1. El Filtro de la Realidad (La visión de Philip K. Dick)

El autor Philip K. Dick decía que la realidad es algo que nosotros mismos ayudamos a construir. En el amor, si tu mente está convencida de que no eres “suficiente”, actuarás como un filtro.

Ignorarás a las personas sanas (porque no encajan en tu guion).

Te sentirás atraído magnéticamente por personas que te confirmen tu herida (narcisistas, ausentes o distantes).

Al final, terminas diciendo: “Ves, yo sabía que el amor era así”. Pero no es que el amor sea así, es que tú solo dejaste pasar lo que confirmaba tu vieja creencia.

  1. El Despertar.

Para cambiar el amor que recibes, no tienes que “buscar mejor”, tienes que limpiar el lente con el que miras. Según autores como Jacobo Grinberg, nuestra percepción crea nuestra experiencia. Si sanas la idea de que eres digno de respeto y paz, tu “filtro” cambiará.

De repente, lo que antes te parecía “atractivo” (el caos, la incertidumbre) te parecerá agotador. Y lo que antes te parecía “aburrido” (la estabilidad, la honestidad) se convertirá en tu nuevo hogar.

El sistema nos quiere hambrientos de validación externa porque un individuo que no se siente digno es fácil de manipular. Reclamar tu derecho a un amor sano no es egoísmo; es un acto de soberanía personal.

Deja de intentar convencer a los demás de que te amen. Empieza por convencer a tu propio sistema de que la paz es un terreno seguro.

@Terapeuta Eli Cordova
@Mexico Prioridad

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Eli Córdova
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