La Compulsión de Repetición y el engaño del “Amor Sanador”
Siguiendo la línea de Sigmund Freud, existe algo llamado “Compulsión de Repetición”. A veces, nos empeñamos en rehabilitar a personas inmaduras porque, inconscientemente, estamos intentando resolver un conflicto del pasado con alguien que no pudimos cambiar.
Sin embargo, como bien sabes, el Ello es caprichoso y la inmadurez es en el fondo una negativa a abandonar el principio del placer para aceptar el principio de realidad.
- El Narcisismo de la Sociedad “Zombie”
La sociedad quiere personas que sigan normas sin cuestionar. Aquí es donde Zygmunt Bauman y su “Modernidad Líquida” encajan perfectamente. Vivimos en una cultura de lo desechable, donde la inmadurez se disfraza de “libertad” y la crueldad de “sinceridad”.
Cuando te pones el traje de rehabilitadora, el sistema gana, porque te mantiene ocupada intentando arreglar un síntoma (la persona cruel) en lugar de atacar la causa (el sistema que los produce).
- La Deuda con uno Mismo (Alice Miller)
La psicóloga Alice Miller, en “El drama del niño dotado”, explica cómo las personas con una sensibilidad superior o una capacidad analítica profunda suelen convertirse en los “terapeutas” de sus padres o de su entorno desde muy niños.
- El riesgo: Te vuelves tan experta en leer las necesidades del otro que olvidas que tu propia alma no es una moneda de cambio.
- La cruda realidad: Quien no ha decidido trabajar su propio trauma, usará el tuyo como combustible. Como hemos comentado anteriormente: si por falta de comprensión ponemos el dedo en la herida equivocada, en lugar de sanar, potencializamos al “monstruo”.
- La Anatomía de la Crueldad según Erich Fromm
Fromm distinguía entre la agresión defensiva y la agresión maligna (crueldad). La inmadurez cruel no es un error de cálculo; es muchas veces una forma de narcisismo maligno donde el individuo siente que tiene derecho a usar a los demás.
Al decir “no soy un centro de rehabilitación”, estás aplicando lo que Fromm llamaba Biofilia: amor por la vida. Amar la vida implica protegerla de lo que es necrófilo o destructivo.
Tu rol personal es arrojar luz, no cargar con la oscuridad ajena.
- El “Toque” Humano: Tu crudeza honesta es lo que permite que el mensaje llegue. Decirle a alguien “estás siendo inmaduro y no voy a salvarte” irónicamente es el acto más terapéutico que puedes hacer por esa persona. Le devuelves su autonomía (aunque no sepa qué hacer con ella).
- Pelear por Almas: Pelear por las almas no significa rescatar a las que han decidido corromperse en la crueldad para no crecer; significa pelear por aquellas que están atrapadas en el sistema y buscan una voz que les diga que es posible ser humanos, analíticos y libres.
El sistema nos quiere agotados intentando salvar a quien no quiere ser salvado. Ser “el virus” o “la anomalía” en este sistema es, precisamente, dejar de ser el centro de rehabilitación gratuito para los que eligen la sombra.


