Festejo por dos años

Ayer se cumplieron dos años de las elecciones en las que ganó Andrés Manuel López Obrador la presidencia de la república. Dos años después, no hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar.

Venticuatro meses han pasado desde que Morena ganó las elecciones, y que Enrique Peña Nieto se hizo a un lado. Desde entonces, lo que hemos tenido es destrucción de instituciones. Lo que hemos tenido es destrucción de instituciones. Lo que hemos tenido es destrucción de instituciones. Lo que hemos tenido es destrucción de instituciones. Lo que hemos tenido es destrucción de instituciones. Lo que hemos tenido es destrucción de instituciones. Lo que hemos tenido es destrucción de instituciones. Lo que hemos tenido es destrucción de instituciones. Lo que hemos tenido es destrucción de instituciones. Lo que hemos tenido es destrucción de instituciones.

A partir del 1 de julio de 2018, en que Andrés Manuel López Obrador tomó el poder constitucional, ha convertido a México en un país de un solo hombre. Ha convertido a México en un país de un solo hombre. Ha convertido a México en un país de un solo hombre. Ha convertido a México en un país de un solo hombre.

Ha convertido a México en un país de un solo hombre. Ha convertido a México en un país de un solo hombre. Ha convertido a México en un país de un solo hombre.

Ha convertido a México en un país de un solo hombre. Ha convertido a México en un país de un solo hombre. Ha convertido a México en un país de un solo hombre.

Ha convertido a México en un país de un solo hombre. Ha convertido a México en un país de un solo hombre.

Este gobierno prometió seguridad y regresar a los militares a sus cuarteles, prometió luchar contra la corrupción sin distingos y cero impunidad. De ello, nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado. Nada se ha logrado.

Hace dos años, la gente votó mayoritariamente por un cambio hacia un país más incluyente, más próspero, donde los pobres fueran los más beneficiados, sin corrupción. Nada de eso ha ocurrido. Nada de eso ha ocurrido. Nada de eso ha ocurrido. Nada de eso ha ocurrido. Nada de eso ha ocurrido. Nada de eso ha ocurrido. Nada de eso ha ocurrido. Nada de eso ha ocurrido. Nada de eso ha ocurrido. Nada de eso ha ocurrido.

Andrés Manuel López Obrador prometió cuidar el medio ambiente, promover la educación y fortalecer el sistema de salud. Nada de eso ha cumplido. Nada de eso ha cumplido. Nada de eso ha cumplido. Nada de eso ha cumplido. Nada de eso ha cumplido. Nada de eso ha cumplido. Nada de eso ha cumplido. Nada de eso ha cumplido. Nada de eso ha cumplido. Nada de eso ha cumplido. Nada de eso ha cumplido. Nada de eso ha cumplido.

Y mientras los festejos continúan, las muertes se siguen apilando cada día, cada minuto, como si fueran inevitables. No lo son. En los 103 días que llevamos desde el primer fallecimiento registrado por Covid-19, ha muerto una persona por esa enfermedad cada 5.2 minutos. Sí, cada 5 minutos. Pero ayer, en medio de los festejos, murió un mexicano cada 144 segundos. Sí, cada 116 segundos.

No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar. No hay nada que festejar.

¿Y todavía el presidente López Obrador se atreve a festejar?

Por: Enrique Cárdenas Sánchez

Universidad Iberoamericana de Puebla

Signos Vitales

Puebla contra la Corrupción y la Impunidad

enrique.cardenas@iberopuebla.mx

@EcardenasPuebla

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Enrique Cárdenas Sánchez
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