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RUMOR SIN FRONTERAS

En la entrega de ayer se inquirió: ¿Quién mece la cuna?

¿Quién –quiénes- tiene la misión y objetivo de derribar a Manuel Bartlett Díaz de la Dirección General de Comisión de Federal de Electricidad?

El atajo de Bartlett al rechazar por enésima vez que la DEA lo investigue por caso crimen del agente estadounidense Enrique Camarena. Y las columnas de los periodistas Julio Hernández López en La Jornada y Raymundo Riva Palacio en El Financiero, con el tema Bartlett.

Riva Palacio agregó en su apunte –viernes pasado-: “No hay duda de que Bartlett ha enfrentado resistencias de la industria eléctrica, pero en el caso particular que le fue presentado al Presidente, se trata de otra cosa.

“No tiene que ver con la energía eléctrica lo que publicó Proceso, sino un ajuste de cuentas contra López Obrador, que hace unos meses amenazó con expulsar a la DEA de México y obligó a los servicios policiales y de inteligencia de ese país a informar al gobierno de sus actividades y contactos.

“El Presidente dijo –jueves pasado- que si tenían prueba contra él, que las presentaran.

“Al Presidente le importa tanto esto como Bartlett, pero es rehén de los tiempos y cálculos políticos del gobierno de Estados Unidos, aunque no se hayan dado cuenta en Palacio Nacional”, termina columna “Bartlett, en capilla” de Raymundo Riva Palacio.

Fracaso de la guerra de Estado Unidos contra las drogas… Casualmente, el mismo viernes pasado, medios nacionales –entre ellos La Jornada- publicaron: “La guerra contra las drogas de Nixon resultó en “fracaso total”.

El texto apunta que “el presidente Richard Nixon declaró una ”guerra contra las drogas” hace 50 años, proclamando que eran “el enemigo público número uno” de Estados Unidos.

“Medio siglo después, y cientos de miles de millones de dólares, cientos de miles de muertes por la violencia de esa guerra dentro y fuera de Estados Unidos, hay más drogas ilícitas y más baratas y disponibles que nunca y el país está experimentando otra crisis mortal más de sobredosis de opiaceos.

“Por la evidencia que se ha acumulado a lo largo de cinco décadas, esa guerra contra las drogas es un fracaso con enormes costos políticos y sociales.

“Esa ‘guerra’, según admitió uno de los asesores más cercanos de Nixon, tenía otro objetivo. La Casa Blanca de Nixon… tenía dos enemigos: la izquierda antiguerra y la población afro-estadunidense.

“Sabíamos que no podíamos convertir en algo ilegal estar en contra de la guerra o ser negro, pero lograr que el público asociara a los hippies con la mariguana y a los negros con la heroína, y después criminalizarlos severamente, podríamos irrumpir en esas comunidades (…) arrestar a sus  líderes, catear sus casas, disolver sus reuniones y vilipendiarlos noche tras noche en los noticieros.

“¿Sabíamos que estábamos mintiendo sobre las drogas? Por supuesto que sí, declaró John Ehrlichman en entrevista con la revista Harper’s en 1994.

“En 1973 Nixon creó la agencia antinarcóticos conocida como DEA. En los años 80, el presidente Ronald Reagan promovió medidas más punitivas contra delitos relacionados con la droga.

“El enemigo en esta guerra también estaba en el extranjero: intervenciones estadunidenses en países como Panamá, Venezuela, entre otros, se han justificado bajo el rubro de la guerra contra el narco, al igual que los programas de ‘cooperación’ que han permitido la presencia y el ‘asesoramiento’ en gran parte del hemisferio americano, incluidos México y Colombia.

“Hoy día, el gobierno estadunidense gasta casi 50 mil millones de dólares anuales en la guerra contra las drogas, según cálculos del Drug Policy Alliance.

Desde 1971, esa guerra, según algunos cálculos, ha costa aproximadamente un billón de dólares.

“A pesar de la inversión masiva en la guerra de 50 años, se acaba de marcar un nuevo récord de 81 mil muertes por sobredosis de drogas entre mayo de 2019 a mayo 2020, reportaron los Centros de Control de Enfermedades (CDC)

“Las autoridades adviertes que, junto con la epidemia del Covid-19, hay una nueva epidemia de uso de opiaceos, con un incremento de 38 por ciento en muertes por sobredosis”.

Concluye el reportaje de David Brooks, corresponsal en Nueva York: “Después de tantas vidas destruidas aquí y en extranjero, las tasas de consumo permanecen más o menos igual que hace 50 años y algunas drogas están hasta más disponibles y baratas que antes, en un mercado en que los estadunidenses gastan alrededor de 150 mil millones de dólares al año, según cálculos de RAND Corporation.

Lo anterior demuestra la intromisión de Estados Unidos en México, Centro y Sudamérica, y países de otras naciones.

Y bajo el pretexto de que Manuel Bartlett, supuestamente ordenó y estuvo presente en el asesinato –febrero de 1985- de Enrique Camarena Salazar, agente ‘encubierto’ de la DEA en México…. retoman y relanzan el caso con “nuevas revelaciones” que obtuvo el periodista Jesús Esquivel, corresponsal de Proceso en Washington.

Vaya caso tan especial y lanzado y relanzado, porque después de 36 años del crimen en Guadalajara la DEA NO HA PODIDO COMPROBAR fehacientemente la participación intelectual, ni material, de Manuel Bartlett Díaz.

Situación similar a la del crimen del periodista Manuel Buendía, donde SÍ HAY PERSONAS DETENIDAS Y CONFENSAS, pero ninguno de ellos INVOLUCRÓ A Bartlett.

Tan es así, que después de haber ocupado la Secretaría de Gobernación durante los seis años del gobierno de Miguel de la Madrid, el Presidente Carlos Salinas de Gortari lo designó Secretario de Educación.

Y posteriormente fue candidato y Gobernador del Estado de Puebla.

Y dos veces Senador de la República.

Y desde diciembre de 2018 es Director General de la Comisión Federal de Electricidad.

¿Por qué Bartlett?

¿Por qué esas campañas de la DEA?

¿Acaso quieren otro caso Salvador Cienfuegos, general en retiro y ex Secretario de la Defensa Nacional, detenido, encarcelado y liberado en Estados Unidos?

Al tiempo.

Por: Gerardo Pérez García

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