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Vaya juego que está jugando en su juego sucesorio Andrés Manuel López Obrador, puesto que por un lado de manera sorpresiva e inesperada lo adelantó en su tercer año de administración, para posicionar sus fichas-corcholatas: Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López, tal y como lo hicieron en sus momentos los aspirantes Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña y el propio AMLO, quienes terminaron siendo candidatos y ganadores de la Presidencia de México.


Y por el otro revive el añejo juego del tapadismo, perfilando un escenario semejante al de 1939-1940 cuando el mandatario Lázaro Cárdenas del Río diseñó una estrategia con un perfil ideológicamente afín y otra con un caminar hacia el centro.
El analista Agustín Basave Benítez escribe en Milenio: “No sé si Andrés Manuel Cárdenas repita la historia y se incline por Marcelo Ávila Camacho para distender una cuerda estirada por su mano siniestra o si, como insinuó en su discurso del pasado 1º de diciembre, la enmiende en aras de la continuidad y se ancla en la izquierda con Claudia J. Mújica”.
“Pues bien, creo que la puntera sufrió un par de tropiezos, que el segundo contendiente apretó el paso y que el caballo negro ha pardeado. Veamos…
“La delantera de Sheinbaum se redujo, en efecto, tras dos descalabros electorales. AMLO mide todo en votos, y el hecho de que Morena haya perdido la mitad de su bastión en las elecciones de 2021 y no haya logrado movilizar más electores en la consulta revocatoria le ha restado puntos a la jefa de gobierno.
“Ebrard, por su parte, ha compensado parcialmente su traspié trumpiano con un corrimiento hacia el centro –se había disfrazado de radical- al volver a visibilizar el guiño al empresariado y a la clase media; no haberse sumado al linchamiento fascistoide a los “traidores” fue un acierto, pues no rompe lanzas con un sector social importante ni quema naves con partidos opositores –por aquello de requerir una postulación alterna- y manda un mensaje cifrado a AMLO: don’t take me for granted –“no lo des por hecho”-, dirían los anglosajones.
“Y lo más interesante: Adán Augusto López se metió de lleno en la contienda al complementar su talante de negociador que saca las castañas del fuego con el de incondicional del gran elector”.
Abunda Agustín Basave:
“Ojo, además del tapado vuelve el dedazo, así sea intrapartidista: el reino de la democracia participativa termina donde empieza en el imperio del dedo encuestador.
“Replanteo, pues, mi símil: la Mújica de hoy ya no se enfrenta a un Ávila Camacho sino a dos. Adán Augusto tiene un perfil conciliador –deturpado por su conato de inmolación como propagandista de la consulta, pero acaso rescatable- y ha irrumpido en la carrera con una amistad de más larga data. Si logra consolidar una imagen de moderado que neutralice vetos “machuchones” –término tabasqueño que suele utilizar AMLO para referirse a políticos y empresarios de dudosa reputación-, pero sin suscitar dudas sobre su lealtad y compromiso de continuidad con la 4T; es decir, si se erige en una suerte de Adán Ávila Mújica, pondrá en aprietos a Marcelo y hasta a Claudia”.
Concluye:
“Porque entonces tendría las ventajas de ambos tapados cardenistas sin la objeción que AMLO le hace al “presidente caballero” de haber detenido el supuesto envión social y ético de la Revolución”.
Por su parte, Pascal Beltrán del Río, director de Excélsior, apuntó en su columna Bitácora:
“Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia en 2018 cargando sobre la espalda el cúmulo de problemas irresueltos por sus antecesores –inseguridad, pobreza y corrupción-, pero, sobre todo, luego de recorrer varias veces el país durante varios años. Más allá de las opiniones que concitaba, prácticamente no había mexicano que no hubiera oído hablar de él.
“Tal nivel de conocimiento ninguno de los actuales aspirantes presidenciales lo tiene. Quizá por ello, el presidente López Obrador ha hecho públicos los nombres de sus potenciales sucesores, entre los que destacan Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Claudia Sheinbaum.
“Éstos. Como la Luna, brillan gracias al reflejo del Sol. Pero, en el campo de la oposición, el conocimiento de los aspirantes es aún menor y allí no hay quién los alumbre.
“A estas alturas de los cuatro sexenios anteriores, el siguiente Presidente ya estaba en la pista de sucesión, construyendo su imagen como candidato. Hoy, quienes han alzado la mano son los priistas Enrique de la Madrid y Alejandro Moreno Cárdenas. Éste le dijo a Leo Zuckermann que la oposición tendrá a un solo aspirante en 2024 y que la candidatura se resolverá mediante una elección interna en la que cada uno de los partidos presentará una opción.
“Para cuando reaccionen, quizás esté todo consumado”, fin de la cita.
De ahí, que en la elección del próximo domingo 5 de junio donde se disputarán las gubernaturas de Aguascalientes, Durango,Hidalgo, Oaxaca, Tamaulipas y Quintana Roo, los partidos de oposición PAN-PRI-PRD y Morena con sus aliados PT-Verde Ecologista,se juegan el lugar a ocupar rumbo a los comicios presidenciales de 2024.
En virtud de que PRI-PAN-PRD van en alianza en Aguascalientes, Durango, Hidalgo y Tamaulipas.
En Oaxaca van juntos PRI y PRD. Y en Quintana Roo PRD y PAN en alianza, y PRI va solo.
Mientras tanto, López Obrador obtiene 62 por ciento de aprobación y 37 de desaprobación en la medición del Traking Poll que realiza
Mitofsky para El Economista.
¿Con qué nivel llegará al 2024?
Al tiempo.  

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