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Fiel a su estilo y forma de gobernar, Luis Miguel Barbosa en su mañanera del fin de semana “criticó que haya organizaciones y activistas que estén utilizando el hallazgo de un bebé dentro de un contenedor de basura en el penal de San Miguel, pues «solo lo hacen para protagonizar y emitir aseveraciones sin sustento”.

“Una vez que se den a conocer los detalles del caso, todos los que afirmaron y dijeron cosas en torno al asunto… se van a callar, como es su costumbre, porque así es su moral y ya no comentarán algo al respecto, ni ofrecerán alguna disculpa por lo que dijeron”.

Y arremetió contra la prensa –claro, la crítica-:“Sin mencionar nombres, Barbosa Huerta expresó que el comportamiento de algunos medios de comunicación y periodistas ha sido terrible, pues muestran un nivel de irresponsabilidad, como ha sido en otros casos, lo cual lo hacen con ánimo de desgastar”El lunes, el Presidente López Obrador “calificó como fruto podrido de la descomposición social el hallazgo del cuerpo del bebé en Cereso de San Miguel”.

“Y culpó de los hechos en Puebla al neoliberalismo”.

Dijo que “estos actos tienen que ver con el pasado reciente, eso es lo que nos dejó la política neoliberal. El neoliberalismo desemboca en una crisis profunda económica, social y moral”.

Vaya manera de tratar de minimizar y soslayar un hecho aberrante, macabro e inhumano, como es la exhumación de un bebé de tres meses, trasladarlo 140 kilómetros -de Iztapalapa a Puebla-, meter al inerte cuerpecito en una bolsa para introducirlo al penal de San Miguel.

Y una vez que Tadeo fue utilizado por esas bestias humanas, ya sea para introducir droga o para actos narco satánicos, desecharon como un clínex al pequeño.

Barbosa Huerta censuró a los activistas y señaló de irresponsables a medios, y López Obrador culpó a los neoliberales.

Vaya cachaza de nuestros gobernantes.

Por un lado se tiene al país postrados por cárteles del crimen organizado que tienen secuestrado y en llamas los estados de Michoacán, Veracruz, Zacatecas, Guerrero, Baja California, Jalisco, Morelos, Guanajuato, Tamaulipas, con levantones, colgados, descuartizados, desparecidos, feminicidios y la ola de periodistas asesinados.

Abrazos y no balazos en los tres primeros años del sexenio de López Obrador ha dejado 30 periodista asesinados; tan solo en los primeros 24 días de enero de 2022 fueron ultimados José Luis Gamboa en Veracruz, Margarito Esquivel y Lourdes Maldonado en Tijuana, Baja California.

Lo que lleva al comparativo de los 6 años de Felipe Calderón Hinojosa con 36 y el de Enrique Peña Nieto con 22 periodistas acribillados.

Ahí están los hechos.

Y en Puebla la representante de la organización Reinserta, Saskia Niño de Rivera, a quien el Ejecutivo Estatal denostó –sin mencionar su nombre- al señalar que “activistas buscan lucrar con el caso del bebé” –Tadeo– y que gracias a la denuncia pública que hizo al periodista Ciro Gómez Leyva, de Grupo Imagen, se conoció el caso del hallazgo del cuerpo tirado en un contenedor al interior del Cereso de San Miguel, dijo que “el comportamiento de algunos medios de comunicación y periodistas ha sido terrible”

.Sic y recontra sic.

De ahí el apunte:

Mintió Barbosa cuando afirmó que activistas y algunos medios buscan lucrar con el caso del bebé.

Porque el 21 de enero el periodista Héctor de Mauleón, en su columna de El Universal, adelantó lo que el Fiscal de Puebla, Gilberto Higuera Bernal, salió 24 horas después a reconocer en rueda de prensa.

De Mauleón reveló:“El menor estaba envuelto en una cobija azul. Tenía una pulsera con los apellidos Ayala Peralta. En la bosa había residuos de un polvo blanco, parecido a la cal. Se calculó que el niño tendría unos tres meses de edad.

“Adelantándose a los hallazgos de la Fiscalía, Saskia Niño de Rivera ha informado que el niño se llamaba Tadeo y que nació el 4 de octubre de 2021. Que murió por problemas intestinales cinco días antes de aparecer en San Miguel.

“Que al día siguiente su cuerpo fue enterrado en un panteón de Iztapalapa en la ciudad de México”, concluye cita del columnista.Por ello, ayer el director de Excélsior, Pascal Beltrán del Río, expuso en su columna: “Los dos entierros de Tadeo Ayala”.

Refiere la estremecedora descomposición del país y anota el hallazgo del cuerpo de un bebé en el basurero de un centro penitenciario. Y el descubrimiento de un hombre que llevaba cinco días encerrado en una alcantarilla.

“Ambas podrían haber sido imaginadas por un escritor de horror como Stephen King, cuya novela corta 1922 dio lugar a una película en la que un granjero de Nebraska mata a su esposa, con la ayuda de su hijo, para que ésta no venda la propiedad y la sepultan en un pozo seco, y luego dejan caer una vaca viva en el mismo a fin de encubrir el crimen.

“Pues algo así, pero en la vida real. La historia de terror de Tadeo Ayala comenzó con su muerte.

“¿Para qué querría alguien el cuerpo de un bebé ya sepultado?…

El domingo por la madrugada, el cuerpo de Tadeo regresó a la Ciudad de México para que sus padres lo enterraran por segunda ocasión”.

Finaliza Pascal Beltrán:“Este es el México que nos tocó, en el que la paz de los sepulcros es macabra ironía”.

Lo que lleva a cuestionar:¿Quién lucró con el caso del bebé Tadeo?

Al tiempo.

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