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El caminar de Aquiles Córdova Morán durante 48 años, primero para crearla, darle forma y vida con cimientos firmes y sólidos a la organización Antorcha Campesina, y después transitar ante el  serial de avatares,  vaivenes e intereses  de los partidos políticos  y del gobernante en turno, lo ha llevado a un tejido de bambú para no perderse, ni extraviarse, mucho menos depender de quien encarna cada sexenio la figura omnipotente de  “Dios en el Poder”.

Su  estructura  agrupada  y  coaccionada  con  más  de  dos  millones  de  antorchistas, diseminados en el territorio nacional. Y con autonomía e independencia económica, lo llevan a tener libertad y vida propia para ondear sus banderas sin restricción ni atadura alguna.

Y como Antorcha, y su nomenclatura, no apostó ni jugó por el PRD de López Obrador en 2006 y 2012, tampoco por la Morena obradorista de 2018… el cobro de la factura tenía que llegar.

Y llegó.

E inició la feroz persecución del aparato federal contra Aquiles Córdova.

Y, sin más, la repercutió el gobernador Luis Miguel Barbosa para allanar y dinamitar el búnker antorchista, vía solicitud a la Unidad de Inteligencia Financiera.

Y si los obradoristas y barbosistas creen e imaginan que van a encontrar el “tesoro de Moctezuma”  en  las  cuentas  bancarias  que  ha  congelado  a la organización… están equivocados y errados.

La solidez financiera de su red de negocios que supo diversificar —y transparentar— en restaurantes, hoteles, gasolineras, transporte, entre otros, le da solvencia e independencia.

Fortaleza que no ha medido —y quizás no midió— López Obrador ni Barbosa Huerta.

Lo que llevó al Presidente de México a replantear la semana pasada el caso de Antorcha Campesina al señalar que “garantizará a integrantes del Movimiento Nacional Antorcha Campesina su derecho a defenderse”.

Vale aclarar.

Este espacio no es correo del zar del antorchismo, ni “defensor de oficio” de su dirigente nacional.

Vaya que tienen recursos humanos y materiales para valerse por sí mismos.

Ni necesitan de “salvavidas para flotar”.

AQUILES CÓRDOVA Y SU CAMINAR CON PRESIDENTES Y GOBERNADORES

Este reportero en los albores de los 80 entrevistó para El Sol de Puebla, por primera vez, en el fantasmal Tecomatlán al ingeniero Aquiles Córdova Morán, egresado de la Universidad de Chapingo.

De hablar pausado, sin doble lenguaje. Con sus inseparables lentes. De mirar directo y de frente, fue desmenuzando el porqué del surgimiento de Antorcha Campesina.

Descansaba en una hamaca al cobijo de la sombra de dos árboles, en el patio de una casa sin portón. La arena del piso y sol sofocante, arriba de los 40 grados, característico en la “Puerta de Alcalá” de la Mixteca poblana.

Se estaba en la antesala del término de mandato de Luis Echeverría Álvarez y la inminente llegada a Los Pinos de José López Portillo. En Puebla iniciaba el gobierno de Guillermo Jiménez Morales.

Lo que es la vida y sus circunstancias… 31 años después, en la misma casa y en el mismo patio, se da una segunda, extensa, puntillosa, pero amena charla-entrevista con el ya reconocido y famoso líder antorchista.

Aquiles Córdova y su lejanía con la prensa, y su escaso afecto a las entrevistas, reflectores y cámaras.

Era diciembre de 2011 y Córdova Morán suelta a los reporteros de Puebla sin Fronteras —Sergio Reguero y este tecleador—: “Tiene 11 años que no doy entrevista alguna a ningún medio nacional ni de Puebla”; su perseverancia me llevó aceptarla e invitarlos a mi casa —su casa— en Tecomatlán.

Sólo les pido una cosa.

¿Cuál?, se le reviró.

Que sean puntuales en mis declaraciones, que no las vayan a tergiversar.

Plasmó:

“A ningún Presidente de México, a ningún gobernador de Puebla, a ningún partido político le he pedido un solo peso para Antorcha Campesina, mucho menos para mí”.

“Reto y emplazo a esos mandatarios… que me desmientan públicamente”, soltó el creador y fundador del antorchismo.

“No tengo nada de qué avergonzarme”.

“Ni oculto ni amaso fortunas o propiedades”.

Mi vida y trabajo diario es para sostener la libertad e independencia de Antorcha Campesina, que es el cobijo del desamparado, el abogado de quien ha sido desposeído, el impulsor y constructor de pueblos y municipios que no tienen agua, drenaje, luz, pavimentación, desarrollo ni infraestructura.

Pero sobre todo… la educación y formación de niños y jóvenes. Ellas y ellos son, y mañana serán, el motor de Puebla y México. Una nación analfabeta está condenada a vivir bajo las cadenas del poderoso.

Extendió sus manos y lanzó… “Las tengo limpias y veo de frente a todos”.

Hasta ahí la breve reseña de ese encuentro periodístico con Aquiles Córdova.

Resulta, que nueve años después el obradorismo y barbosismo, con el “traje” de la 4T, buscan cinco pies al gato antorchista, cuando tiene cuatro.

¿Saldrá mañana o pasado el quinto pie antorchista?

Quizás sí. Quizás no.

Lo cierto y real es que Antorcha Campesina juega y jugará un papel toral en las elecciones de 2021 y la presidencial de 2024.

—Porque—, quien mata con videos… con videos muere.

Al tiempo

Por: Gerardo Pérez García

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