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Finalmente, los números se impusieron y pasaron a enfriar y congelar la caldera de vanidades, odios y resentimientos de la dupla que maneja el comité estatal del PAN: Genoveva Huerta y Marcelo García —quien no duda en “venderse al mejor postor”—, quienes creyeron y difundieron ser la opción del albiazul para ganar la alcaldía de Puebla capital.

Falso de toda falsedad.

La cruda realidad de los fríos números estadísticos volvieron a la realidad a Genoveva & Marcelo.

Y para evitar mayores especulaciones, Marko Cortés, dirigente nacional del PAN, dijo con claridad —y severidad— a doña Genoveva:

Las encuestas decidirán quién será el candidato a la presidencia municipal de Puebla.

Y el que salga mejor posicionado, será el —o la— abanderado (a).

No hay más.

Y sin firmar, firmaron un acuerdo de aceptar y acatar el resultado.

Y Eduardo Rivera Pérez es quien tiene la mayor intención del voto.

Por ende, el mejor posicionado.

Y con mayor posibilidad de ganar la alcaldía poblana.

De ahí, y sin caer en el terreno de la especulación, se puede asegurar que el candidato de la alianza PAN-PRI-PRD será Eduardo Rivera Pérez.

Sus números le dan entre 11 y 13 puntos arriba del candidato —a— de Morena.

Le ganaría a Gabriel Biestro Medinilla o a Claudia Rivera Vivanco.

La realidad numérica dobló a Genoveva.

Y sepultó la aspiración de Marcelo, a quien los panistas no bajan de traidor.

Amén de darle mayor autoridad moral a Marko Cortés sobre la dirigente estatal del albiazul.

SERÁ LA TERCERA CAMPAÑA POR LA ALCALDÍA

Rivera Pérez está en la antesala de emprender su tercera campaña por la presidencia municipal de Puebla.

En 2010 ganó la alcaldía en fórmula con Rafael Moreno Valle.

En 2018 perdió la elección y Martha Erika Alonso Hidalgo ganó la gubernatura.

Va al 2021 por el desempate en su tercera incursión municipal.

Con la salvedad.

No incursionará con el “karma del morenovallismo”.

En la administración 2011-2015 en palacio municipal estuvo sujeto a los designios del poderoso inquilino de Casa Puebla.

En la elección de 2018 fue sacrificado en aras del triunfo de Martha Erika.

Ahora será Lalo.

Únicamente Lalo.

Todo dependerá de lo que haga él y su equipo.

En sus manos estará el triunfo o la derrota.

EL “FANTASMA” BARBOSISTA

Ni día de campo ni de fiesta serán los comicios del próximo domingo 6 de junio para Eduardo Rivera, pues enfrentará a la maquinaria del gobierno barbosista que hará hasta lo imposible por retener el Ayuntamiento capitalino.

Más aún si Gabriel Biestro resulta nominado candidato de Morena.

Será un batalla sin cuartel.

La estructura gubernamental barbosista contra la estructura aliancista PAN-PRI-PRD.

El mandatario Luis Miguel Barbosa tiene claro que la elección de 2021 es la calificación de aceptación o rechazo al partido gobernante.

También tiene más que claro la pésima gestión de Claudia Rivera.

Lo que ha llevado al desencanto y desilusión de los gobiernos emanados de Morena.

Asimismo, sabe que en la elección extraordinaria a gobernador de 2019 si hubiera ido solamente con Morena… no sería gobernador, pues el abanderado externo del PAN, Enrique Cárdenas, obtuvo mayor votación.

Salvó a Barbosa la coalición con Verde Ecologista y PT, quienes le dieron 180 mil votos para ganar.

Además, en las boletas de 2021 ya no estará la fotografía de Andrés Manuel López Obrador.

Colofón.

No se hagan bolas… Eduardo Rivera Pérez será el candidato a la presidencia municipal de Puebla.

Por lo que le tocará escribir su historia.

—Y lo hará sin soberbia, aclara un lalista—.

Ya no tendrá encima el “karma morenovallista”.

Ahora enfrentará al “poder barbosista”.

La pelota está en la cancha de Lalo.

Al tiempo.

Por: Gerardo Pérez García

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