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Vaya que si es real que la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, entró a un callejón sin salida en el litigio que emprendió en su contra la ex titular de Desarrollo Urbano, Beatriz Martínez Carreño, quien fue cesada y acusada de “actos de corrupción”, en virtud de que mintió y negó tales aseveraciones ante un juez federal, lo que representa un delito.

Trama en la que también participaron —y por ende están involucrados— el síndico Municipal, Gonzalo Castillo Pérez y el contralor José María Sánchez Carmona, quienes junto a la alcaldesa Claudia Rivera ofrecieron una rueda de prensa —7 de septiembre— donde anunciaron “la remoción por actos de corrupción” de Beatriz Martínez y del director del Medio Ambiente.

Ante el serial de injusticias que mancharon y acribillaron la honorabilidad de Beatriz Martínez, llevó a los juristas Ernesto Ramírez López y Carlos Meza Viveros asumir la defensa.

El doctor Ernesto Ramírez señaló a este espacio:

“El daño que existe hacia Beatriz Martínez es porque la presidenta municipal lastimó la dignidad de Beatriz”.

Además, “el síndico Municipal, Gonzalo Castillo Pérez, distorsionó la información ante los medios de comunicación al declarar que el juez Séptimo de Distrito les dio la razón en el caso”.

Y anunció:

“Que presentó un nuevo juicio para que un juez Federal obligue a la presidenta municipal, Claudia Rivera, y a las autoridades municipales involucradas a ofrecer disculpas públicas por haber dañado la imagen de Martínez Carreño al expresar que fue removida de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Sustentabilidad por actos de corrupción, los cuales hasta este momento la Contraloría Municipal no ha demostrado, mucho menos comprobado, dado que no tienen la documentación que avale tales aseveraciones; aunado que tampoco resolvió las indagatorias internas”.

Lo anterior está en el documento que la Sindicatura recibió por parte del juez Séptimo de Distrito en materia de Amparo Civil, Administrativa, de Trabajo y Juicios Federales, con el folio 856/2020, apuntó Ernesto Ramírez López.

CAMINAR CON LA FRENTE EN ALTO: BEATRIZ MARTÍNEZ

Mesurada y afable, pero sobre todo sin rasgos de albergar odios y resentimientos, la doctora Beatriz Martínez refiere que después de más de dos meses de haber vivido la pesadilla más amarga y cruel de su vida al ser acribillada, juzgada y sentenciada por la edil, el síndico y contralor, sin que ella tuviera derecho a defenderse, hoy camina con la frente en alto.

“No me doblaron ni yo me doblé”.

“Estuve a punto de claudicar y dejar todo en manos del Todopoderoso”.

Mas las circunstancias pusieron en mi camino a dos extraordinarios maestros del Derecho —Ernesto Ramírez y Carlos Meza  y hoy estamos en la ruta jurídico-legal para demostrar mi inocencia y, por ende, mi honorabilidad.

Imagínate Gerardo —le dice a este tecleador— que tu familia, amigos y alumnos te digan: “Maestra en mi colonia anda un auto con perifoneo diciendo que la corrieron del Ayuntamiento por actos de corrupción”.

Por ello, no pararé hasta demostrar que mintieron y que la presidenta municipal asuma su responsabilidad.

Ataja:

“No quiero ser víctima, mucho menos victimizarme”.

Machaca:

“Saldré adelante y continuaré con mi vida académica, pues soy maestra de tiempo completo en la BUAP”.

No duda al apuntar: “Confío en la justicia federal, confío que habrá justicia, de ello no tengo la menor duda”.

Concluye:

“Le deseo la mejor de las suertes a Claudia Rivera”.

Ahí está el sentir de una mujer que de pronto fue lanzada a una hoguera. Sentenciada y crucificada mediáticamente.

La mano amiga y fraterna de Claudia Rivera, cuya amistad era sólida y de muchos años atrás, de pronto se volteó y la clavó una daga por la espalda a Beatriz Martínez.

¿Qué la llevó a fusilar a Beatriz?

¿Qué se rompió?

¿Quién llevó a la edil a tomar esa decisión?

La respuesta la tiene Rivera Vivanco.

Pero sobre todo está en ese personaje oscuro, cuya ambición no tiene límite y es quien mueve los hilos al interior de la Presidencia Municipal… Andrés García Vivanco.

Don Andrés operó la truculenta trama para deshonrar a Beatriz Martínez, quien nunca se prestó a las propuestas de negocios turbios.

Beatriz le estorbaba a Andrés.

¿O no es así, don Andrés?

Al tiempo.

Por: Gerardo Pérez García

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