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No duda al soltar la frase… “Un gavilán no chilla”.

A la vez pregunta: ¿Qué delito cometí para que se me juzgue y sentencie?

¿Por ser amigo de Mario Marín?, para responder:

“Desde luego que fue mi jefe y es mi amigo”, machaca Valentín Meneses Rojas.

Pero a 10 años de distancia… “Él tomó su camino y yo el mío”.

Es más, “no vivimos en la misma casa”.

—Pero el fantasma Marín persigue y perseguirá al ex gobernador como a Valentín Meneses, se le cuestiona.

Mira —espeta El Vale—, Lydia Cacho hizo una novela del caso de su detención y a 14 años del hecho pretende seguir sacando raja. Incluso, los agentes que la trasladaron —de Cancún a Puebla— y fueron acusados de torturarla, y encarcelados, ya salieron, están libres.

Punto, no hay más. Cada quien tiene su película y narrativa.

—¿Qué lo lleva a levantar la mano por la candidatura a la presidencia municipal de Puebla, cuando su partido, el PRI, atraviesa por una de las peores crisis, con 10 años de haber perdido el gobierno, mayoría del Congreso y los principales municipios del estado?

En política, como en la vida misma, si las cosas fueran fáciles, cualquiera las haría. Y hoy ante un escenario político-electoral adverso, representa un gran reto y una gran oportunidad de salir avante, de triunfar y recuperar la ciudad de Puebla para el Revolucionario Institucional.

Y si las circunstancias me favorecen con la candidatura, no la desaprovecharé, pues iríamos en busca de una alianza partidista que sume y multiplique para derrotar al partido en el gobierno —Morena—.

Porque, debe quedar claro, todos, absolutamente todos, tenemos fortalezas y debilidades, errores y aciertos, positivos y negativos.

EL VALE Y SUS CIRCUNSTANCIAS

Con más de 35 años en la política como en la administración municipal, estatal y federal, Meneses Rojas tiene una hoja de servicios que lo llevan desde secretario auxiliar, jefe de departamento, a titular de Comunicación Social del gobierno estatal y municipal, director del DIF, secretario de Comunicaciones y Transportes y secretario de Gobernación.

En la arena política inició con la clásica escoleta de pinta de bardas, delegado del PRI en Cholula, delegado regional en Tabasco, presidente del Comité Directivo Estatal y coordinador de la campaña al gobierno de Alberto Jiménez Merino.

—¿Por qué no buscó la alcaldía o una diputación durante la administración marinista?

Porque en esa tiempo, en esos años estaba identificado —y me gusta— la administración pública.

Y lo fácil hubiera sido levantar la mano por un cargo de elección popular con el gobernador Marín.

Pero nuestra misión era entregar un estado con estabilidad y paz social… Y se entregó.

Dejar una entidad con seguridad ciudadana y social… Y se entregó.

Ninguna presidencia municipal se dejó tomada por la población.

Además, rememora Valentín Meneses, no se nombraron magistrados, ni se entregaron a discreción notarías públicas. El licenciado Marín Torres únicamente firmó dos patentes: Tetela de Ocampo para Isaí Gracidas y Tepexi de Rodríguez para Enrique Figueroa.

Aunado que se dejó en caja cuatro mil millones de pesos para la administración entrante, que fue la de Rafael Moreno Valle.

—¿El Vale y sus circunstancias?

Sonríe. Juega con el celular en la mesa. Se acomoda la chamarra. Y suelta.

Claro que sí… El hombre y sus circunstancias.

Asumo el compromiso de una sana competencia al interior del PRI con quienes manifiesten público interés de contender por la candidatura a la presidencia municipal de Puebla, donde desterremos las pugnas, divisiones y enconos, porque “ser tan poco el amor y desperdiciarlos en celos”.

Ataja, es la hora de revivir y poner en práctica la frase célebre del doctor Alfredo Toxqui cuando en campaña por la gubernatura declaró: “Llegó el momento de cancelar odios y rencores”. Puebla requiere y demanda la suma y participación de todos los poblanos.

Y con el doctor Toxqui retornó la estabilidad y paz social, después de dos sexenios convulsos.

Hoy en el Revolucionario Institucional transitaremos rumbo a los comicios de 2021 en esa vía de unidad y fortaleza para recuperar la confianza de los votantes, de hombres y mujeres que ayer creyeron en su partido.

No duda al reiterar: “El PRI no está desahuciado, mucho menos muerto; 2021 marcará la hora del regreso tricolor”.

Por cierto, en el ahondar de los recuerdos, comenta que siendo presidente municipal de San Pedro Cholula, el doctor Alfredo Toxqui, él fue designado delegado municipal; don Alfredo fue delegado del PRI en Tabasco y él también fue delegado en Tabasco, nombramiento que le dio René Juárez Cisneros, entonces líder nacional del tricolor.

Transitaba la presidencia de Luis Echeverría y Alfredo Toxqui no figuraba para obtener la candidatura al gobierno, Rodolfo Sánchez Cruz era “el cantado candidato”.

Y el doctor Toxqui fue el mandatario de Puebla.

Hoy —50 años después—, Valentín Meneses camina por esa vía del “hombre y sus circunstancias”.

Los tiempos electorales de 2021 llegaron y resta esperar por quién se decantará a la alcaldía Morena, el PAN y el PRI, PRD, Movimiento Ciudadano y demás partidos.

Si habrá alianzas y con quién.

Porque cuando parecía que el PRI sería una figurara decorativa… Valentín Meneses levantó la mano y el avispero se movió.

¿2021 será la hora de El Vale?

Al tiempo.

Por: Gerardo Pérez García

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