En Defensa de la Universidad

“Que tiempos los que vivimos, que hay que defender lo obvio”, decía el dramaturgo alemán,  Bertolt Brecht,  cuando menos a mí me lo parece,  espero que a usted que lo está leyendo también, la Universidad se hizo para aprender, para compartir ideas y enriquecer el intelecto, aunque en recientes fechas suceda lo contrario, visitantes del campus que se hacen pasar por universitarios que por supuesto no merecen serlo,  delinquen y aprovechan una supuesta autonomía para agredir físicamente al compañero impunemente, para venderle drogas y esclavizarlo, para apoderarse de recintos que no le pertenecen y hacer de ese espacio un muladar físico y moral.

Qué  vergüenza me da  ver a nuestra máxima casa de estudios  convertida en rehén de delincuentes sin escrúpulos, que se aprovechan del anonimato  con el rostro encubierto para ofender y golpear a verdaderos estudiantes, a los alumnos que acuden a las aulas para superarse y lograr sus metas, abogados, contadores, administradores, médicos e ingenieros de cualquier rama acudieron a las universidades para hacerse hombres de bien y alcanzaron a serlo, lo que ahora por desgracia es muy difícil, me pregunto ¿cuantos miles de estudiantes desertan?  Presos de abusos y maltratos de supuestos compañeros, es inaceptable.

Para empezar, solamente trece universidades mexicanas se encuentran entre las mil mejores instituciones, de acuerdo QS World University Rankings, no es algo de lo que podamos sentirnos orgullosos y algunos están haciendo un esfuerzo extraordinario para que nos superemos en mediocridad y malos resultados, por un lado los porros y los traficantes de drogas, por otro y muy lamentable, políticos que ven en las universidades su centro proselitista más abundante y por el otro, las promesas de campaña, las malvadas promesas, “no vamos a rechazar aspirantes a las universidades públicas”, van a admitir a todo el que se inscriba, total, la autonomía universitaria solo aplica para los otros, para los de la mafia del poder, emisarios del pasado y enemigos del pueblo, para los nuevos gobernantes las puertas de la academia y el saber deben estar abiertas, aunque a final de cuentas solo terminen sus carreras un cinco por ciento de los que se inscriben.

Total,  a los vividores no les importa  lo que les espera a los estudiantes de hoy, los que antes aspiraban a servir al país desde puestos en la administración pública , esa opción ya no les será nada atractiva, los sueldos de la austeridad y la feroz competencia que generará el despido masivo e inevitable por la reducción de las nómina,  marcará el destino de millones de jóvenes, esas son las famosas promesas de campaña, no lo quisieron aceptar, se encerraron en el discurso de la pobreza y la marginación, como vamos a hacer un aeropuerto rico con tanto pobre, sin pensar, porque no piensan, ese aeropuerto rico le daría trabajo a miles de personas que lo necesitan, no lo entienden; los estudios universitarios que les abrirían nuevas oportunidades se van a devaluar.

La buena educación superior sirve para darle viabilidad al país, a las empresas y al gobierno, a las instituciones y en general a todos los sectores productivos; por el contrario la mediocre que se pretende imponer es muy útil para los nuevos grupos de poder, para lucrar políticamente con los estudiantes.

“Por mi Raza Hablará el Espíritu” reza orgulloso el lema de la Universidad Nacional Autónoma de México, hay que hacerlo valer.

 

Por: Alfonso Díaz Ordaz Baillères

11 de septiembre de 2018