“ENTRE MUNDOS” LA NOVELA DE INÉS RÉCAMIER

La civilización de nuestros días, aún cuando marcada por el estigma de la inestabilidad y la violencia, muestra, de manera paradójica, una infranqueable cara del hastío.

La novelista Inés Récamier, nos brinda una trama formidable, en la que se exploran las dimensiones abismales a las que puede llevarnos la búsqueda anhelosa a una alternativa, a la vida desprovista de entusiasmo y pasión que la actual realidad social suele ofrecernos.

Casada con Fernando, hermana de Alicia quién afronta la crisis del divorcio tras el deceso de su hijo víctima de la metástasis en los huesos, amiga deseada de Eduardo y madre de Paula y Javier quién le develará la existencia de “El Mundo”, inusitado juego cibernético en el que  ella encontrará la ilusión,  la aventura y la pasión que no encuentra en su entorno.

Mariana, o “Menia” o “La Maga” en el nombre clave que sume en el juego cibernético en cuestión , incursiona en un mundo lúdico o más allá de ello, incluso acaso onírico, en el que se manifiesta de manera plena la más clásica simbología esotérica de todos los tiempos conformada por  castillos, magos, oficios agrupados en gremios debidamente jerarquizados, dragones, calabozos y retos que se afrontan con valor y entereza; y en cuyo trascurrir encuentra la ilusión amorosa que le representa  Frank, quién por su parte asume los nombre claves de Aramed o “El Paladín”.

La ambientación de la cinta “Criaturas Celestiales”, protagonizada por Kate Winslet,  guarda enorme parecido con “El Mundo” que conforma el juego virtual en el que  “Mariana” anhela extraer el juego del sentido de la vida, con una variante por demás notable, la trama de la película en cuestión se basa en un episodio de la vida real que conmovió a la psiquiatría forense de su época, en tanto que , Inés Récamier, no hace otra cosa en  su novela “Entre Mundos” que describir la vida cotidiana de nuestra sociedad, con todas las implicaciones que para la salud emocional da la civilización de nuestros días pudiesen derivarse de tal circunstancia.

¿Existen ecos de Madame Bovary” en la sensual y deseante “Mariana”? muy probablemente así sea, pero a diferencia de la radiografía social  de la Francia de mediados del siglo XIX que pudiera desprenderse de la novela de Flaubert, Frank, en la trama de Inés Récamier es un varón estadounidense que en medio de las crisis de las últimas décadas busca en el juego cibernético de “El Mundo”, una vida rebosante de pasiones y aventuras que le permite escaparse de una realidad que le ahoga.

Eduardo sería, al parecer, acaso el único de los personajes de la trama de “Entre Mundos” que afronta como vivencia real, aun cuando de manera por demás escuálida y tenue, la experiencia de la transgresión movido por el deseo, ya que “Marina” sigue sumergida en un anhelo virtual cuando cede a éste; situación que bien puede movernos a innumerables consideraciones dada la formidable exuberancia de pasión que la estremece y caracteriza, no sólo en el seguimiento del juego de “El Mundo”, y de manera por demás particular en sus fascinantes sueños, sino que incluso, en la impaciencia de su interacción con el mundo de la vida cotidiana.

“Entre Mundos” se erige,  a no dudarse, en una lectura clave para entender nuestra cotidianeidad, como lo fuera tiempo atrás la mismísima  “Madame Bovary”, ofreciéndonos, al  igual que lo hiciera aquella en su momento, un espejo desgarrador de una vida desprovista de entusiasmo y pasión tal y como ésta suele manifestarse en nuestros días.

 

Por: Atilio Alberto Peralta Merino

albertoperalta1963@gmail.com