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A 32 días de haber sido detenido el general —y ex secretario de la Defensa Nacional— Salvador Cienfuegos por agentes de la DEA a su arribo al aeropuerto de Los Ángeles, California, y recluido en un penal de Nueva York, el fiscal General de Estados Unidos… “ordenó su libertad” al desestimar los tres cargos que le imputaban.

Tan sorpresiva fue su aprehensión, el jueves 15 de octubre, como sorpresivo resultó su excarcelamiento, este 18 de noviembre.

Lo que lleva a preguntar:

¿Qué llevó a Estados Unidos a dejar en libertad —sin cargo alguno— al general Cienfuegos?

¿Qué acuerdos —–in péctore— suscribieron, claro, hipotéticamente hablando, los mandatarios de Estados Unidos y México, Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador?

¿Qué negociaron?

¿Y a cambio de qué?

Interrogantes  que  saltan,  porque CASUALMENTE liberan al PRIMER secretario de la Defensa de México detenido, encarcelado y sometido a juicio por tráfico de drogas a la Unión Americana y lavado de dinero, cuando Trump pierde la reelección presidencial ante Jon Biden, en los comicios del pasado martes 3 de noviembre.

Y en política —nunca, jamás— hay casualidades.

Como tampoco fue CASUAL la visita de López Obrador a la Casa Blanca —el pasado 8 de julio—, donde se reunió con Donald Trump, en vísperas de la elección presidencial de Estados Unidos.

Vale aclarar:

No se tienen elementos, ni bases, para señalar, menos afirmar, que el general Salvador Cienfuegos se involucró con determinado cártel de las drogas.

Ni que haya recibido millones de dólares a cambio de darles protección.

Tampoco se puede afirmar que es inocente.

Lo que lleva a que el único hecho real, y contundente, es que el fiscal General de Estados Unidos, William Barr, demandó a la juez del caso, Carol Bagley Ammon, la solicitud, como reza —textual— el escrito:

“Estados Unidos ha determinado que consideraciones de política exterior sensibles e importantes, tienen mayor peso que el interés del Gobierno en mantener la persecución penal del acusado, bajo la totalidad de las circunstancias y, por tanto, requiere desestimar el caso”.

Y ayer la juez Carol Bagley aceptó la petición y firmó la orden de libertad del general Cienfuegos.

Y Cienfuegos está de regreso en México, sin cargo alguno por la justicia norteamericana.

Resta esperar si la Fiscalía General de la República lo cita a declarar, le abre una Carpeta de Investigación.

O el asunto va al archivo.

¿TEMOR A QUE MILITARES DESCONOCIERAN A LÓPEZ OBRADOR COMO JEFE SUPREMO?

Hechos que llevan al cuestionamiento:

¿Acaso la cúpula militar en total sigilo se reunió y acordó… emplazar al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a gestionar con Donald Trump la libertad del general Salvador Cienfuegos Zepeda?

Demanda que basaron en el hecho de que al general Cienfuegos nunca le abrió una investigación la Fiscalía General de la República por presuntos nexos con el narcotráfico, tomando en cuenta que la administración de López Obrador cumple dos años el próximo mes.

Y que el general fue acusado, juzgado y sentenciado sin que estuviera presente, y sin conocimiento del gobierno mexicano.

Además, acusación norteamericana total y absolutamente falsa.

Por lo que lanzaron el último:

Si el general Salvador Cienfuegos no es exonerado de los cargos y liberado… Las Fuerzas Armadas desconocerán como Jefe Supremo del país al presidente López Obrador.

Por cierto, el secretario de la Defensa Nacional, general Luis Cresencio Sandoval González, ¿habría estado en ese encuentro y toma de decisión de la cúpula castrense?

¿O no fue convocado?

Interrogantes que más tarde que temprano se irán revelando.

—Porque— López Obrador tenía clavada una daga envenenada con el caso Cienfuegos.

Y con su declaración de ayer:

“No permitiré que se fabriquen delitos”.

Conlleva que la daga envenenada le fue extirpada.

¿O no es así? Al tiempo.

Por: Gerardo Pérez García

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