Optemos por la Calidad en el Servicio Público

REDUCIR EL SALARIO A FUNCIONARIOS, ARGUMENTO SUPERFICIAL Y ENDEBLE, NI RESUELVE NADA,  NI MEJORA LA ECONOMÍA.

Este es un tema controversial, lo que voy a exponer, seguramente será políticamente incorrecto, no estoy de acuerdo con la reducción de salarios en cualquiera de los niveles y áreas del sector público, me parece una vacilada que se vende muy bien como promesa de campaña, muchos mexicanos esclavos de los medios han comprado la idea de que todos los funcionarios son una carga muy pesada para los contribuyentes.

108 mil pesos de sueldo para el Presidente de la República, obliga a apretar la nómina completa del sector público en un rango de 90 mil pesos, Secretarios, Asesores, Subsecretarios, Coordinadores Generales, Directores Generales, Directores, Subdirectores, Jefes de Departamento, Encargados de Sección, Analistas Especializados, Analistas,  van a tener una diferencia muy corta en sus percepciones; de nada sirve que un Funcionario haya estudiado dos carreras, la Maestría y el Doctorado en Harvard, Cambridge o Yale, en la UNAM, el ITAM, la Ibero o el Tecnológico de Monterrey  si sus ingresos no corresponden al esfuerzo académico.

Ni hablar de la experiencia, habrá muchos que después de 20 años de servicio, difícilmente podrían ganar más de 25 mil pesos, las ilusiones de tener casa propia se diluyen, hasta un Subsecretario tendría problemas para adquirirla, sus ingresos no alcanzan para pagar una mensualidad de 20 mil pesos y la colegiatura de tres hijos, habría que decidir entre mandarlos a una escuela pública o comprar una casita de interés social, es un verdadero dilema.

Rebajarle los sueldos no le soluciona la precariedad económica a los marginados y a los de salario mínimo, me refiero, exclusivamente a sueldos, las prestaciones y beneficios especiales, la seguridad social exclusiva y los bonos extraordinarios deben desaparecer.

Estoy de acuerdo en la percepción que se tiene de que un Magistrado de la Suprema Corte gana demasiado dinero, que es ofensivo para quienes ganan un salario mínimo, sin embargo, existe la disyuntiva: ¿les pagamos bien o los obligamos a litigar en sus despachos para completar su ingreso? En lo personal creo que es mejor que ganen muy bien, prefiero que hagan muy bien su trabajo, que no distraigan su talento en actividades distintas a la aplicación de la justicia y la ley, eso habría que exigirlo, que se jubilen bien, buscar la forma de que sus pensiones sean autofinanciables, o sea, que no le cuesten directamente al contribuyente y al Gobierno.

Pienso lo mismo de todos los funcionarios que forman parte del servicio electoral de todos los niveles,  hay que pagarles bien para que hagan un buen trabajo y en la medida de sus remuneraciones, exigirles que se apliquen para tener los mejores procesos electorales, nos ha costado mucho conseguirlo.

A los legisladores si habría que reducirles algunos beneficios, viajes en primera clase, celulares  y choferes, gastos innecesarios;  que los fondos de retiro que no son jubilaciones,  que existen en todo el mundo, se hagan mediante un sistema de autofinanciamiento para que no nos cueste a los contribuyentes y sobre todo, me parece muy bien, reducir el número en todas las cámaras, sin descuidar por cierto, el principio de representatividad de las minorías.

Regular el salario de los Gobernadores, de los Alcaldes y de los Congresos de los Estados es justo, indiscutiblemente hay que eliminar los abusos, se sirven con la cuchara grande, gracias al poder que les confiere una discutible soberanía; que se vendan las residencias oficiales de los mandatarios estatales, que vivan en sus propias casas, que por ningún motivo se le asigne vehículo alguno a las esposas o esposos de los gobernadores o las gobernadoras y se eliminen todos los gastos superficiales e innecesarios.

Sobre este tema conversé mediáticamente con partidarios de la malentendida Austeridad Republicana, todos ellos argumentaron que no se pueden sostener salarios competitivos mientras exista el salario mínimo existente, que si no les gusta, que se busquen otro trabajo o que tengan dos empleos, nunca pudieron entender que la reducción de los ingresos de los funcionarios no está ligada al incremento de los ingresos de quienes menos ganan “todos coludos y todos rabones” la respuesta.

La responsabilidad es muy grave, tenemos que elegir entre mediocrizar el servicio público o racionalizarlo para hacerlo más eficiente, ¿queremos un México próspero y competitivo o un país estancado y sin futuro? Hay que darle paso a la  inteligencia, desterrar la intolerancia y la ignorancia para construir una República de Siglo XXI.

Por: Alfonso Díaz Ordaz Baillères

Julio 24 de 2018