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Vaya pasajes que se van —e irán— develando del caso general Salvador Cienfuegos, que llevó a su libertad de un penal de Nueva York, donde el canciller Marcelo Ebrard tuvo un rol decisivo, definitorio y estelar ante el gobierno de Estados Unidos, y su fiscal General, para que al ex secretario de la Defensa de México le fueran retirados los cargos de tráfico de drogas y lavado de dinero.

Y una vertiente que está aflorando es la del ex mandatario nacional Carlos Salinas de Gortari.

Dado que en 1992, el titular del Ejecutivo Federal suscribió el acuerdo que regula la presencia de la DEA en México.

Y el sustento del acuerdo presidencial de Carlos Salinas… fue la llave que abrió las puertas para que el Departamento de Justicia norteamericana se desistiera de los cargos, que derivó en la libertad de Cienfuegos, en virtud de que la DEA no se ajustó a lo que estipula el acuerdo.

—Porque— la actuación en el campo de acciones conjuntas Estados Unidos-México…  Sí cuenta con “regulación jurídica”.

El inciso 7.1 el acuerdo establece:

Cualquier información que tengan conocimiento los agentes —DEA— en territorio nacional… “será transmitida inmediatamente a las autoridades competentes de México”.

Y la DEA violentó el acuerdo de 1992.

Y esa fue la “puerta de Alcalá” por la que entró Marcelo Ebrard con el fiscal General norteamericano, William Barr, quien a su vez habló con Donad Trump y este no tuvo más que dar “la orden superior”, la cual llegó a la juez Carol Bagley Amon.

Y desde ayer el ex titular de la Defensa Nacional… está en su hogar con su familia.

SALINAS, EL INNOMBRABLE

Vaya pasajes de la historia y acuerdos bilaterales México-Estados Unidos, que llevan a hurgar el ayer y salta el calificativo: El innombrable, que decía una y cientos de veces López Obrador en referencia directa a Carlos Salinas en 2006.

En 2012 y 2018 sumó el calificativo… Jefe de la mafia del poder.

Con la vestimenta del poder presidencial,  Andrés Manuel volvió a la carga contra “la mafia del poder” al lograr que la Suprema Corte de Justicia de la Nación aprobara someter a juicio —mediante consulta ciudadana en 2021— a los ex presidentes: Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña.

Quién lo iba a decir, vaticinar o pronosticar que el acuerdo de 1992 de El innombrable salvaría a quien se ha encargado de denostarlo.

Salvamento del acuerdo que tomaron los elementos de las Fuerzas Armadas mexicanas para emitir la advertencia:

Si el presidente Andrés Manuel López Obrador no interviene para que Estados Unidos libere al general Salvador Cienfuegos: “… Será desconocido como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas de México”.

Sin olvidar:

Manuel Camacho Solís y Carlos Salinas caminaron juntos desde la universidad.

Sellaron una hermandad.

Y juntos transitaron en el proyecto de llegar a Los Pinos.

Carlos Salinas fue presidente de México.

Y el pacto suscrito era que Manuel Camacho sería el sucesor.

Salinas lo rompió y su sucesor fue Luis Donaldo Colosio.

Colosio fue asesinado en plena campaña.

Y Ernesto Zedillo ocupó Los Pinos.

—Pero—, el alumno, discípulo y escudero de Manuel Camacho fue —hasta su muerte— Marcelo Ebrard.

Vaya pasajes que reviven por el caso Cienfuegos.

Sí, porque gracias al acuerdo de 1992 de Carlos Salinas, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, obtiene una victoria diplomática que le puede significar la candidatura a la Presidencia del país en 2024.

Así, el “Grupo Ebrard” camina con firmeza hacia Palacio Nacional.

Lograron la dirigencia nacional de Morena con Mario Delgado, hombre cien por ciento ebradista.

Está Ricardo Monreal con el liderazgo de la bancada de Morena en el Senado de la República.

Y con Ignacio Mier Velasco al frente de los diputados federales en San Lázaro.

No cabe duda, Marcelo Ebrard pavimenta 2024.

Al tiempo.

Por: Gerardo Pérez García

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