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¿Lo sabrá el gobernador Miguel Barbosa?

Si lo sabe, ¿por qué no ha tomado una decisión?

Si lo desconoce, ¿sería terrible que no hayaa quién le escriba?

Sobre todo, porque se trata de un —presunto— acto de corrupción con la institución encargada de velar por la transparencia y manejo pulcro de los recursos en las dependencias de los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y organismos autónomos.

Resulta que el titular de la Auditoría Superior del Estado, Francisco Romero Serranos y Juan Carlos Lastiri Quirós, “flamante “líder” de la CNOP, amén de ser brother-brother, son compadres, socios y cómplices desde que el primero era auditor externo y el segundo un poderoso subsecretario federal de Sedesol y Sedatu en la era peñista.

Lastiri le conseguía a don Francisco los contratos de auditorías con los alcaldes, con su respectivo “diezmo de 20%”.

Durante el sexenio del panista Rafael Moreno Valle y del priista Enrique Peña Nieto, los compadres obtuvieron jugosas ganancias.

Ahora, en el gobierno de Morena de Andrés Manuel López Obrador y de Luis Miguel Barbosa, donde la Cuarta Transformación en el “eje rector” con sus “tres mandamientos… no mentir, no robar, no traicionar”, resulta que en Puebla no se lleva a cabo.

O al menos, en la Auditoría Superior del Estado —presuntamente— SÍ se roba, traiciona y miente.

¿Por qué?

Porque el priista Lastiri Quirós logró con su compadre Romero Serrano que las observaciones de presuntos desvíos de recursos, obras inexistentes y con sobrecosto de los ex presidentes municipales de Quecholac, Néstor Camarillo —actual dirigente estatal del PRI—, Juan Navarro de Ciudad Serdán, Enrique Rivera de Chignahuapan, David Huerta de Tepeaca, Mario Herrera Oropeza de Atempan, entre otros, “sean congelados y los expedientes sean limpiados”.

LASTIRI, EL INTERLOCUTOR CON EL AUDITOR

Los ex alcaldes Néstor Camarillo, Juan Navarro, Enrique Rivera, David Huerta y Mario Herrera, acordaron darle a Lastiri un porcentaje de acuerdo con el monto de observaciones de cada uno.

Porcentaje que Lastiri reparte con su compadre Francisco Romero.

Con ello, la Auditoría Superior del Estado, en su momento, dirá que fueron solventadas las observaciones, por lo tanto están limpios los expedientes de los ex ediles de Quecholac, Ciudad Serdán, Chignahuapan, Tepeaca y Atempan.

Negocio millonario de los compadres, donde ellos ganan y ganan los ex servidores públicos.

Negociación donde el único interlocutor ante la Auditoría Superior del Estado es el “poderoso” líder de la CNOP.

Nadie, absolutamente nadie más, puede tratar el asunto.

Faltaba más. Faltaba menos.

JUAN CARLOS, INVITADO DE HONOR EN CUMPLEAÑOS DE LA PAREJA DE DON FRANCISCO

Por cierto, el pasado 27 de octubre fue el cumpleaños de la pareja de Francisco Romero Serrano y hubo una celebración a lo grande, donde los mariachis no podían faltar, ni el buen vino y una opípara comida.

La comida se realizó en la casa del industrial textilero Abraham Tlaiyet Reina, —como lo adelantó el portal e-consulta— donde asistieron políticos, empresarios, constructores y presidentes municipales de Zacatlán, Chignahuapan y Tepeaca.

Y el invitado especial —por no decir de honor— fue Juan Carlos Lastiri Quirós.

Vaya dueto de compadres.

La CNOP & ASE.

O sea, Lastiri & Romero.

Quién lo iba a decir o pensar, que en 2013 Vanessa Barahona de la Rosa enlazaría a Juan Carlos con Francisco.

Y hoy todos son felices.

Don Paco es el auditor del Estado, gracias a su amigo Miguel Barbosa.

Doña Vanessa es secretaria de Turismo, gracias a su amigo Miguel Barbosa.

Y Juan Carlos es dirigente de la CNOP, gracias al trabajo electoral —2018 y 2019— que hizo a favor de su amigo Miguel Barbosa, gobernador de Puebla.

—Pero—, ¿Lastiri es del PRI y Barbosa es de Morena?

Desde luego que sí.

Sólo que Lastiri traicionó al tricolor y negoció con Alejandro Moreno, líder nacional del Revolucionario Institucional, y el “Grupo Oaxaca” —José Murat y Javier Casique—, su arribo a la organización cenopista.

Si hubiera alguna duda, basta ver el comportamiento político de Lastiri Quirós hacia el mandatario… terso y suave.

Jamás habrá un descalificativo de Lastiri a Barbosa.

Ambos transitan de la mano—periodísticamente hablando—.

Tal y como lo hizo Barbosa durante el gobierno del panista Rafael Moreno Valle.

Mas el tema de la vendimia de cuentas públicas de los ex alcaldes en la Auditoría Superior del Estado no puede seguir dándose como si se tratara de ir de compras al supermercado.

¿Quién vigila y cuida al auditor?

Al tiempo.

Por: Gerardo Pérez García

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