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La disputa por la candidatura a la presidencia municipal de Puebla de 2021 transita por tres carriles en el ajedrez del gobernador Luis Miguel Barbosa, dado que tiene muy claro que no puede correr el riesgo de perder la capital, pues ello conllevaría también eventual pérdida de la mayoría de Morena en el Congreso.

Por ello, Barbosa jugará con tres cartas y tres perfiles.

… El institucional de Moreba con Gabriel Biestro Medinilla.

… El ciudadano con Eduardo Rivera Santamaría.

… Y el de oposición con Eduardo Rivera Pérez.

Acotándose.

Por ningún motivo apostará, mucho menos respaldará la reelección de Claudia Rivera Vivanco.

Ella no entra ni está en el esquema político-electoral del mandatario.

El serial de desencuentros, traiciones y confrontaciones pesan y pesarán más que el “abrazo de Acatempan”.

Y en caso de que Claudia Rivera lograse el respaldo de la familia presidencial —Beatriz Gutiérrez Müller—, del Consejero Jurídico —Julio Scherer Ibarra— o del jefe de la Oficina de Palacio Nacional —Alfonso Romo Garza—: el barbosismo se iría a “huelga de brazos caídos” el “Día D”.

Pero sobre todo, operaría a favor del candidato opositor.

Cualquiera… menos doña Claudia.

La alcaldesa tiene en su pizarra ese diagnóstico político-electoral.

Y ella, finalmente, será quien tome la decisión de ir por la reelección, o buscar una diputación —federal o estatal— por la vía plurinominal.

BARBOSA YA MARCÓ SUS TRES CARTAS

El titular del Poder Ejecutivo ya marcó sus “tres cartas” para la elección a la

presidencia municipal de 2021.

Las tres llevarán tatuada la “B” de Barbosa.

Plan A-Institucional de Morena con Gabriel Biestro Medinilla, presidente de la Junta de Gobierno y líder de la bancada de Morena en el Congreso del estado.

La dupla de la “B”… Barbosa-Biestro se mantendrá hasta el límite de las negociaciones, acuerdos y nominación, y el aparato gubernamental, de estructura y financiamiento se volcará ahí.

Aunado a que Gabriel Biestro se sumó a la precandidatura de Mario Delgado Carrillo a la dirigencia nacional de Morena.

Y en política la forma es fondo. El fondo es forma.

Plan B-Ciudadano con Eduardo Rivera Santamaría, a través de la candidatura por el Partido del Trabajo o del Verde Ecologista, quien de manera sorpresiva saltó al escenario mediático con giras de promoción en colonias, barrios y juntas auxiliares del municipio.

Cada fin de semana está obsequiando gel antibacterial, cubrebocas, caretas, jornadas sociales y entrega de despensas.

Colateralmente el periodista Carlos Macías viene realizando encuestas telefónicas donde Rivera Santamaría está siendo medido con: Olivia Salomón, Blanca Alcalá, Genoveva Huerta, Ana Teresa Aranda, Eduardo Rivera Pérez, Enrique Cárdenas Sánchez, Enrique Doger, Jorge Aguilar Chedraui, Mario Riestra, Marcelo García Almaguer, entre otros.

Y en casi todas las mediciones Rivera Santamaría ha resultado ganador.

Plan C-Oposición con Eduardo Rivera Pérez, bajo la bandera del PAN en alianza con el PRI, sería el caballo negro del barbosismo para la disputa del palacio de Charlie Hall.

La relación Miguel Barbosa-Rivera Pérez —si bien no es de hermandad— es afectuosa y cordial. Se conocieron en 2000 cuando ambos llegaron a la Cámara de Diputados, en el primer trienio de la presidencia de Vicente Fox.

Ahí sus esposas se hicieron amigas. Amistad que mantienen Rosario Orozco de Barbosa y Liliana Ortiz de Rivera.

Lo que explica la dirección en el DIF Estatal que detenta Denisse Ortiz, hermana de Liliana Ortiz, y quien se ha convertido en el brazo derecho de doña Rosario.

De ahí, que el barbosismo ha ido cercando mediática, jurídica y legalmente a los principales actores de Acción Nacional abriéndoles la Fiscalía carpetas de investigación, girándose órdenes de aprehensión o encarcelando.

Lo que llevó a la dirigente estatal del PAN, Genoveva Huerta, a tramitar un amparo; el ex presidente del albiazul Jesús Giles está sujeto a proceso y en prisión Eukid N.

Así está jugando en el ajedrez político-electoral Luis Miguel Barbosa, llevando al sótano de las vergüenzas al Revolucionario Institucional al decomisarles dos edificios emblemáticos: CNC y CNOP.

Y la respuesta cobarde del silencio del tricolor.

Al PAN lo tiene bajo amago mediático-jurídico.

El morenovallismo, en vías de extinción.

Así, la lucha de Barbosa es de hermanos… Morena vs Morena.

Por ello, jugará con tres cartas.

¿Con cuál ganará?

Al tiempo

Por: Gerardo Pérez García

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