La dignidad de la persona humana

Hoy más que nunca, las empresas de todo tipo y tamaño tienen a su alcance una gran cantidad de herramientas técnicas y administrativas que pueden facilitarles la realización de sus funciones y el logro de sus metas, y como consecuencia tener la posibilidad de incrementar de manera sustancial sus niveles de productividad y de utilidades. Sin embargo, hoy es cada día más difícil el logro de las metas y alcanzar los niveles de rentabilidad deseables.

Dentro de esta gama de herramientas, las empresas hoy cuentan con programas que nos permiten medir la productividad de cada elemento de nuestros procesos así como de las personas que los integran. Podemos medir las ventas por persona, su productividad en términos de aportación a la rentabilidad, los tiempos que les toma realizar una determinada actividad, a qué hora entraron y salieron y en donde se encuentran en el caso de los que realizan labores fuera de las instalaciones de la empresa, mediante el control del vehículo por el GPS.

Todo esto es un avance brutal y definitivamente puede representar una gran beneficio para la empresa. Sin embargo, nos queda la duda de que tanto estas herramientas ayudan a lograr que las personas que realizan un trabajo en una empresa, no importando su nivel jerárquico, son útiles para lograr un desarrollo integral de las mismas. ¿No será que las herramientas a las que hacemos referencia, en lugar de ayudar al desarrollo de los colaboradores, lo que hacen es reducirlo a una categoría de otro recurso más? Debemos tener en cuenta que en términos reales, el ser humano no es un “recurso”; El ser humano es la razón del ser y quehacer de toda organización. En nuestra humilde opinión llamar a los colaboradores con los títulos de “capital humano” o “recurso humano”, es algo así como quitarle su más alta dignidad, la de ser humano.

El desarrollo de los colaboradores dentro de una empresa, e insisto en cualquier tipo de empresa independientemente de su tamaño y/o giro, debe cubrir al menos las siguientes cuatro grandes áreas:

El desarrollo económico-material; que comprende tener un ingreso suficiente y necesario para poder cubrir sus necesidades familiares y personales. Aquí debe considerarse inclusive, la posibilidad de coadyuvar con el colaborador a adquirí un patrimonio familiar

El desarrollo social; no todo en la vida de las personas es trabajo. Existen la familia, y las organizaciones de la sociedad civil que complementan de manera integral al ser humano.

El desarrollo intelectual y de capacidades; que se refiere a la parte cognoscitiva y de razonamiento que inclusive le darán una oportunidad de crecimiento dentro de la misma empresa.

Finalmente, el desarrollo moral o ético, que permitirá que el colaborador tome decisiones enfocadas al bien común de la empresa y de la sociedad

Me parece que una gran cantidad de empresas, repito de cualquier tamaño, tipo y giro, está fallando en  buscar y coadyuvar a que sus colaboradores tengan este tipo de desarrollo integral, negando por lo tanto la propia dignidad que todos tenemos como personas humanas. Es muy frecuente que solo se vean los aspectos productivos en términos de beneficio y rentabilidad a corto plazo para los ejecutivos y/o dueños, dejando a un lado este tipo de pensamientos.

Sin embargo, hay un conjunto de empresas, relativamente pequeño, que han hecho de la dignidad de la persona humana uno de sus principios operativos fundamentales. Estas empresas son las que conforman la Unión Social de Empresarios de Mexico – USEM – y que a través de ciertos mecanismos internos y de una gran comunicación entre ellas, y basados en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, logran generar empresas “altamente productivas, profundamente humanas y socialmente responsables”.

Es indiscutible que el “factor humano” dentro de cualquier organización es la clave de la productividad. Si en todas las empresas se lograra dimensionar y actuar la magnitud que tiene esta “dignidad del ser humano”, seguro estoy que los elementos de productividad y rentabilidad se verían positivamente incrementados, inclusive en situaciones caracterizadas como críticas en el sentido económico.

A través de las sucesivas intervenciones en este medio, iremos dando a conocer los principios y mecanismos que las empresas “altamente productivas, profundamente humanas y socialmente responsables” utilizan con gran éxito.

No podemos abandonar esta primera intervención, sin agradecer a Mexico Prioridad, especialmente al Lic. Leobardo Espinoza su atenta invitación y su generosidad al ofrecernos este espacio de reflexión, que  esperamos produzca un beneficio al sector empresarial y a la sociedad de Mexico.

ATHANACIO KALFOPULOS KATZAKI

PRESIDENTE USEM Puebla. Junio 2, 2018