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Qué bueno que se volvió tendencia el PIB como indicador, porque con ello podemos incursionar en la relevancia del turismo para la economía mexicana y la retórica frase: el turismo es una prioridad nacional.
De entrada les diré que hasta López sabía, antes de que fuera presidente, que el PIB de un país es el conjunto de todos los bienes y servicios que éste produjo durante un determinado periodo de tiempo, normalmente un año, expresados en términos monetarios; que el crecimiento de la economía, medido por el crecimiento de PIB de un año a otro, es uno de los indicadores más concretos del desempeño del gobierno en la conducción económica. Tan es así que López lo usó, en su momento, para hacer juicios sumarios contra los gobernantes por sus bajos niveles, entre 1 y 4%, hasta antes que él, ya como gobernante, empezara a mostrar cifras de “crecimiento” por debajo de cero. Curiosamente, casi por decreto, ya dejó de ser importante.


Cualquiera que haya cursado introducción a la economía, aunque la haya reprobado, sabe que el PIB, por si solo ¡NO! mide el desarrollo, bienestar o felicidad. Por ello resultaría absurdo que alguien pretendiera SUSTITUIRLO por cualquier otro indicador existente o creado exprofeso, a menos que ese alguien ignore los conceptos más elementales de la economía o, de plano, tenga la peor de las intenciones: engañar al Pueblo.
Ya “encarrerado” el ratón, tocaremos el índice de Gini, que otorga una dimensión adicional: mide el grado de desigualdad/igualdad en la “distribución” del ingreso. Así, mientras que el PIB mide el tamaño, el índice de Gini mide la repartición. Es absolutamente cierto, como se expone en una nueva publicación emitida por la presidencia, que este índice subió de 53.5 a 54 durante Salinas. Lo que omite decir es que el número inicial lo heredó de su antecesor [supuestamente no neoliberal y que heredó un desastre del populismo de su propio antecesor] y que subió hasta 55 en segundo año de Zedillo y de ahí empezó un descenso que lo ubicó cerca de 45 con Peña, o sea durante lo que se llama “el periodo neoliberal”. Contundentemente a la baja ¡Cierto! Pero el índice de Gini a la baja significa mayor distribución del ingreso. Por lo tanto, desde Zedillo y hasta antes de la 4T, el reparto de los beneficios entre el Pueblo ha sido cada vez mejor, aunque se entregue, erróneamente, como “muestra fehaciente”, de que “el periodo neoliberal” haya generado más desigualdad. Lo que sigue es que el índice de Gini tampoco será importante o, simplemente, como Venezuela [desde 2006] y Cuba, ya no será dado a conocer.
El turismo ¡Ay el turismo! …
Según la Cuenta Satélite, esta actividad en México produjo, en 2017 [última cifra disponible] el 8.70% del PIB nacional. El máximo nivel, desde 1993, se alcanzó en 2003: 8.84%.
¿Es éste un número alto o bajo? ¿Es suficiente o podemos más? Pongámoslo en perspectiva:
Si el Turismo fuera “un estado” de la República Mexicana, sería el segundo en contribución al PIB solo por debajo de la CDMX y en empate técnico con el Estado de México.

Si fuera un sector de la economía sería menor solo a tres sectores: Industria Manufacturera, Comercio y Servicios Inmobiliarios. Estaría incluso por encima de los poderosos sectores de Minería y Construcción. ¡Ahí nomás se los dejo!
Y si, ¡Claro que podemos más! pero por ahora analizar las posibilidades no podría causarnos más que una enorme frustración. Vamos por partes:
Según WTO [Organización Mundial de Turismo] somos el 7º lugar en llegada de turistas pero el 16º en ingreso por divisas, por lo tanto el 45º en ingreso de divisas por cada turista. Para vernos contundentes, aunque mal plan: pareceríamos un país que atrae turistas ¡Por barato!
Según el WEF [Foro Económico Mundial] somos el 1er lugar mundial en recursos naturales y el 10º en recursos culturales: la materia prima del turismo. Pero con todo y eso apenas somos el 19º lugar en competitividad turística, he ahí la razón de nuestros bajos ingresos a pesar de nuestros grandes recursos.


Gobiernos van y gobiernos vienen y siguen afirmando que el turismo es prioridad nacional, pero resulta que la secretaría de turismo tiene solo el 4.75% del presupuesto del total que se otorga a las 4 dependencias que tienen que ver directamente con el fomento a las actividades económicas: agricultura, economía, energía y turismo. Lo bueno es que a cultura se le dan 2.7 veces más presupuesto que a turismo; a trabajo y previsión social 5.7 veces más y a bienestar 34.4 veces más. Como si el turismo fuera una actividad fifí que no generara desarrollo cultural, empleos y bienestar. A Pemex se le otorga un presupuesto equivalente a 132.9 veces el que se le da a turismo cuando genera solo 1.36 veces más divisas dependiendo, además, de los veleidosos precios del petróleo; los ingresos por turistas extranjeros en México son del doble que los gastos de turistas mexicanos en el extranjero, esto es: la balanza turística es altamente superavitaria; los gastos de defensa representan 18.7 veces el que se da a turismo. Que yo sepa no estamos en guerra, ¿O si?
Para acabarla, se les ocurre eliminar el CPTM bajo el argumento de que existían corrupción y despilfarro, como si no hubiera sido mejor: iniciar proceso a los corruptos, despedir a los “recomendados”, colocar a profesionales mexicanos valiosos y establecer estrictas medidas de eficiencia en el gasto [que no austeridad] No, mejor, cual razonamiento de vecindad: “muerto el perro se acabó la rabia”.


Y sí, el turismo podría ser una mayor fuente primaria de ingresos para TODO el País, si se invirtiera más y mejor en él y no solamente en UN SOLO proyecto [poco viable] que lleve turistas del Caribe Mexicano a Palenque. Seguro estarán muy contentos quienes tienen sus terrenitos o su humilde ranchito ahí. ¡Ups!

Por: Javier Gamez

Facebook: Javier Gamez

Correo: jgamez@micemarket.com.mx

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