Divorcio en el siglo XXI

La mejor película que vi en este 2019 que se acaba de terminar,  para mi gusto, es de NETFLIX y se llama “Historia de un Matrimonio”, dirigida por el neoyorquino Noah Baumbach y protagonizada por la guapa Scarlett Johansson y Adam Driver revela un drama de la vida real, el divorcio de dos personas y las consecuencias de la ruptura en su entorno familiar y social, particularmente el relacionado con la custodia de su pequeño hijo, personaje que encarna el niño Azhy Robertson.

En la cinta como en la vida real, el divorcio tiene implicaciones enormes en la vida de las personas involucradas en el difícil procedimiento, en un principio al parecer se trataría de un asunto sencillo, que las partes de buena gana consigan un acuerdo para la división de los bienes y como en este caso, la organización de la vida de cada uno de sus miembros, la pensión alimenticia para el sostenimiento del pequeño hijo, incluye vestido, alimentos y educación, no significaría ningún problema como es el caso particular de la historia que nos presenta la pantalla, sin embargo la situación se vuelve complicada cuando ella decide contratar los servicios de una abogada especializada en divorcios, la cual le aconseja asegurar la manutención del pequeño y reglamentar las visitas del padre.

El caso se torna dramático cuando el padre se ve obligado a contratar un abogado, es cuando empiezan las negociaciones, problemas y controversias, que si ella tiene algunos problemas con el alcohol, él tuvo una relación furtiva con una compañera de trabajo, él es director de teatro y la mujer  actriz, no pudieron conciliar sus intereses y por sus mismas profesiones cometieron el error de trasladar los asuntos del trabajo al hogar y al lecho conyugal.

Es desde luego lamentable que una pareja decida tomar la decisión de separarse, sin embargo como es el caso, la disolución del vínculo conyugal es necesaria, lo grave y delicado son las consecuencias, es un dilema universal que no conoce fronteras.

En México por ejemplo, hay un incremento exponencial en el número de parejas que se divorcian, sobre todo de matrimonios entre jóvenes, lo cual según veo es producto de las condiciones de la vida moderna, antes la televisión, el impacto sexual de la vida en la pantalla chica y en la grande, la publicidad y la liberalidad de las costumbres, un relajamiento creciente en la conducta moral de los individuos, se acentuaron en la segunda mitad del siglo pasado y se potenciaron en el principio de siglo XXI.

Los problemas son muchos, socialmente nos preocupa que en estas disoluciones hay mucha violencia, sobre todo la de género, hay muchos delitos involucrados, el secuestro de los hijos por cualquiera de las partes, el chantaje financiero, las influencias políticas de la mujer o del marido son ahora los principales protagonistas de las rupturas y la aparición en nuestro tiempo del fenómeno social llamado feminicidio.

La obligación de las autoridades se concentra en actuar como gestores de la decisión de las parejas, debiera ser  por supuesto imparcial pero no lo es, el divorcio es problema de nuestro tiempo que es necesario regular en lo que se refiere a los procedimientos y al apoyo de especialistas para aliviar sus secuelas perniciosas.

Por último, si usted puede y le gustan los dramas, no deje de verla.

Por: Alfonso Díaz Ordaz Baillères

8 de enero de 2019