Congreso Responsable

Suetonio, Historiador romano, describe la vida de Incitatus (Impetuoso)  el caballo al que Calígula profesaba demencial afecto, rodeado de sirvientes y lujos desmedidos, ataviado con lujosas ropas y enjoyado, fue propuesto Cónsul  ante el Senado del Imperio, en una demostración de que el tirano gobernante mangoneaba el servilismo de los Senadores,  Si se logró o no, no es el caso, el punto es tomar el hecho, para ilustrar el peligro que se cierne sobre México.

Designar como candidatos a Senadurías y Diputaciones a personajes de antecedentes cuestionables,  han traído a mi memoria la insensatez del Emperador Calígula, pero sobre todo, el desprecio que le merecemos los ciudadanos, que vamos a padecer un Congreso sobradamente incluyente, porque el hecho de incluir a delincuentes de comprobada actividad criminal es verdaderamente preocupante y todos los que de una u otra forma hemos exigido por lustros un poder legislativo responsable, tendremos que esperar una vez más, deseando que esta legislatura, no se convierta en una temporada de porros y guerra sucia.

No viene al caso, traer los nombres de estos personajes a estas páginas de  reflexión y análisis, son de sobra conocidos, principalmente por sus víctimas y desde luego por la opinión pública que los tendrá que soportar.

Por otra parte, sin apartarme del tema del Congreso, me preocupan mucho, las  corrientes de opiniones que proponen nuevos requisitos para ser legislador, piden que cuando menos, los candidatos tengan licenciatura para profesionalizar la construcción de leyes, sin embargo olvidan o ignoran que para elaborar un proyecto, revisarlo y defenderlo, se requiere conocer a fondo los temas y conocerlos de primera mano; una aristocracia legislativa no podría resolver los problemas sustanciales que se tienen en cada rincón de nuestro México, no conocen la sierra, ni el desierto, nunca se han subido al Metro, ni a un Chimeco, no han disfrutado los olores y sabores que ofrecen los mercados y las centrales de abasto, para estos, no hay nada más allá que los Restaurantes Gourmet y las pasarelas sociales, que por mucho que sepan, solo podrían opinar sobre los necesidades de Las Lomas y Polanco, La Vista y Angelopolis.

Existe desde luego, una clase de profesionistas bien preparados y que conocen de leyes, y son indispensables en el Congreso, para fabricarlas con congruencia y consistencia legislativa, difícil prescindir de ellos para legislar, pero también, como lo previó el constituyente y lo perfeccionaron destacados Diputados y Senadores, es indispensable la inclusión de las diferentes etnias, de los obreros y los campesinos, de los empresarios, los médicos, los abogados y los ingenieros, todos ellos forman la pluralidad deseable que nuestra convivencia exige, tratando de excluir si se puede, a líderes de dudosa trayectoria y probidad.

 

Alfonso Díaz Ordaz Baillères

20 de julio de 2015