EL SENTIDO DE UN BARRIO UNIVERSITARIO EN EL CENTRO HISTÓRICO DE PUEBLA

Los temas sustantivos del proyecto del Barrio Universitario se orientan  a la conservación de la vida cotidiana, cultural y recreativa de los universitarios poblanos, usando las plazas, las calles así como todo tipo espacio público y público-privado, como una forma de apropiación social de los lugares, mediante la reparación, preservación, conservación y mantenimiento del espacio físico, objeto de la apropiación. Esta acción busca reorientar la política universitaria, especialmente el eje relativo la difusión y extensión, para fortalecer la difusión y la extensión de la cultura a través de las unidades académicas en la actividad específica que le compete. Por ejemplo, la Universidad tiene carreras, en el centro histórico, que forman artistas, promotores culturales; otras escuelas trabajan el tema del patrimonio cultural, el turismo, la gastronomía, etc.; entonces, se pretendía que estos estudiantes cuyo edificio escolar se halla en la zona histórica realicen los ejercicios académicos ordinarios hasta la práctica profesional. En este lugar físico donde desarrollan la vida cotidiana, ejercitarán lo aprehendido con la intención de apropiarse del espacio público en calidad de actores culturales, viviendo el espacio, representándose y, desde luego, apropiándose de él.

Las acciones previstas y propuestas para concebir el barrio universitario se desarrollaron bajo las premisas de un espacio central sin autos, lo cual implica, cancelar el estacionamiento en la vías pública; permitir que los edificios con función de estacionamiento privado cotinuen prestando el servicios, lo mismo que aquellos habitantes que cuenten con cochera tengan permitido el ingreso y tránsito por la la zona; para los visitantes y usuarios diversos se construirían, en los cuatro puntos cardinales, estacionamientos disuasorios subterráneos: El Carmen, San José, Analco, Mercado Venustiano Carranza (la capacidad de cada uno de ellos estaba fundamentada en datos de carga vehicular). Se propuso también la creación de vivienda para universitarios, colegios para estudiantes habituales (aquellos que vienen a Puebla del interior del Estado, así como de los procedentes de ciudades vecinas o de la República); casas para profesores visitantes temporales y estudiantes de intercambio. La vivienda universitaria tiene por objeto suplir la ausencia de aquellos habitantes que, por circunstancias adversas, tuvieron que mudarse a otra parte de la ciudad, dejando vacío el corazón del centro, al mismo tiempo, contrarrestar la acción gentrificadora que va ocupando el espacio vacío de personas con comercio y/o servicios de atención al turismo, eventualmente con vivienda universitaria. Desde luego, la fuerza de la Universidad respaldaría con acciones institucionales culturales de primer nivel: realización de congresos, presentación de libros, ferias académicas, conciertos, etc., destinadas a todo público, incluido el turismo, con el fin de que la institución retribuya culturalmente a la sociedad, con sustancia, parte de la inversión económica que esta hace a través del presupuesto.

Por supuesto, el resultado de configurar el Barrio Universitario apunta al desarrollo económico del centro histórico, soportado en las personas que dan vida a la Universidad (así ha sucedido a lo largo de la historia).

Por: Carlos Montero Pantoja