UNA NUEVA “BAHÍA DE COCHINOS”

El Senado y la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica, han establecido comités especiales abocados a investigar las eventuales conexiones de la “inteligencia” extranjera en las estratagemas electorales de la pasada contienda presidencia, en la que resultó victorioso Donald Trump

Recientemente ha comparecido ante dichas instancias legislativas el otrora asesor legal del “Huésped de la Oficina Oval”, ventilándose en el desahogo de las diligencias concernientes al procedimiento en cuestión, por parte del abogado Michel Cohen, información diversa que aporta elementos de probanza en la instrucción de un eventual “impeachment” por perjuro en el que el sujeto indiciado, no sería otro, que el propio presidente de los Estados Unidos.

Al unísono de que la opinión norteamericana se estremece a grada tal, que la opinión pública comienza a considerar factible que, diversos senadores republicanos pudiesen sumar su hipotético voto a la destitución de Trump, al extremo de sumar la votación requerida para el caso; Bernie Sanders anuncia su postulación al cargo para la contienda presidencial en vista, dirigiendo una critica acre a las políticas implementadas a la fecha; y, para colmo de los males, la situación internacional se descompone a esfera planetaria con la tensión en ascenso entre potencia nucleares como son India y Pakistán.

La política exterior de la Unión Americana hasta el momento en que se escriben estas líneas contra el gobierno de Caracas por el gran halcón de los años ochenta en Nicaragua, el célebre Elliott Abrams, es a todas luces abiertamente contraía a los más básicos y elementales lineamientos del Derecho Internacional Público y basta, para constatar tal aserto, la mera lectura de la “Carta de San Francisco” constitutiva de la Organización de las Naciones Unidas.

El delirio de escalar la situación a una intervención militar, aunque acaso acorde con los lineamientos que el General John Kelly diseñara al frente del “Comando Sur” y de los que, según todo parece indicar, no se encontraría interesado en enmendar en el menor ápice como actual responsable máximo del Consejo Nacional de Seguridad en la “Casa Blanca”,  no cuenta con el respaldo europeo y ni siquiera con el de la “diplomacia del Palacio de Planalto”, pese a la consabida beligerancia de Bolsonaro.

El paso entre “Cúcuta”, y “San Cristóbal” reviste una singularidad peculiar, se pasa en unos cuantos metros de la selva a los Andes”, del bochorno al frío de montaña, de Colombia a Venezuela, acaso no constituya la mejor escenografía para poner en escena un libreto ya demasiado conocido, tal y como al efecto lo es “la operación Ajax”, desde los días en que Keneth Roosevelt lo diera a conocer en Irán en 1953 con motivo del derrocamiento del primer ministro Mosadeqr

Exitosa en Guatemala contra Jacobo Arbez, una locución radial habría sido el equivalente a un concierto protagonizado por Paulina Rubio, y José Bosé; la “operación Ajax” reditada bajo el apelativo de “Mangosta” fracasaría unos cuantos años después, y , al parecer, estaríamos empezando a contemplar en los días que corren una nueva “Bahía de Cochinos”.

En días recientes se llevó a cabo tanto por parte de un servidor como del escritor Sergio Mastretta la presentación de mi relato “El Alacrán Blanco”, que inicia en una fiesta infantil en la Ciudad de Porlamar, en la Isla de Margarita, en el Caribe venezolano; fiesta a la que habría asistido Luis Posada Carriles para continuar, décadas después, con la travesía que el prominente terrorista de la CIA habría efectuado por territorio mexicano.

Muchos episodios de otro libreto, también muy conocido, podrían escenificarse ante nuestra mirada de espectadores de cara a una reedición del sórdido pasaje de “Bahía de Cochinos” sólo que ahora frente a un momento de claro descalabro del bastión concentrado del poderío mundial.

Por. Atilio Alberto Peralta Merino

albertoperalta1963@gmail.com