AMLO incongruente admira a Juárez, pero no lo imita

Un mundo mejor es posible

Todos en México hemos sido testigos de que el presidente del país ha expresado en muchos de sus discursos su admiración por Benito Juárez el Benemérito de las Américas, él ha dicho que es el mejor presidente que ha tenido nuestro país. Más allá de si esta afirmación pueda ser cierta o no, porque hay muchas opiniones al respecto tanto a favor como en contra, a mí me llama la atención un hecho que nadie podrá objetarme: Cuando uno siente admiración por un personaje de la historia, por lo general lo toma de ejemplo, de guía de sus propios actos  y trata en la medida de lo posible de tomarlo como referencia para comportarse en la vida.

En el caso de AMLO no es así, a pesar de las reiteradas ocasiones en las que lo ha señalado como un presidente ejemplar, en su manera de actuar contradice lo que en sus discursos afirma. ¿A qué me refiero? Bueno pues al ejemplo inequívoco que dio Juárez en su tiempo, cuando después de ser acosado y perseguido por toda la república, manteniendo su lucha en contra de Maximiliano y los conservadores Tomás Mejía y Miguel Miramón, después de 5 años, el 19 de junio de 1867 el sueño del imperio mexicano llegaba a su fin.

Maximiliano se había hecho fuerte en Querétaro, con 9000 hombres, que finalmente cayeron ante el ataque de las fuerzas republicanas, encabezadas por Mariano Escobedo del ejército del Norte y Ramón Corona del ejército de Occidente, cayendo preso Maximiliano y sus generales conservadores TRAIDORES a la patria.

Ellos fueron juzgados en procesos que duraron aproximadamente un mes y sentenciados a morir fusilados en el cerro de las Campanas, Juárez cumplió con su deber, no esgrimió nunca el argumento de que la venganza no era lo suyo, entendió claramente que no era una cuestión personal, sino un asunto de Estado, se condenaba al invasor y a quienes lo habían apoyado, a morir fusilados y los tres enfrentaron con valentía al pelotón de fusilamiento comandado por el capitán Simón Montemayor de 22 años quien a pesar de su juventud, cumplió honrosamente con la orden de fusilamiento en la mañana de la fecha citada.

¿Era Juárez acaso un hombre vengativo? O ¿sólo cumplía con lo que la Constitución le mandaba? Nunca lo sabremos, pero desde luego sabemos que pasó a la historia como un estadista congruente con sus principios, que se sujetó al mandato de la ley, no titubeó, no lo intimidaron los ruegos y súplicas de Carlota la esposa de Maximiliano, se fajó los pantalones y a pesar de tener la potestad de conmutarles la pena de muerte, se mantuvo firme y procedió en consecuencia.

No sabemos que haya propuesto a los mexicanos que era mejor ver para adelante, que lo suyo no era la venganza, no pidió para ellos perdón, pero no olvido, dicho todo esto, porque esos son los “argumentos” que ha esgrimido su gran admirador Andrés Manuel López Obrador. Resultado de todo ello, fue que su gobierno transcurrió sin que estos mismos personajes en caso de que hubieran sido amnistiados, se pasaran el resto de su vida denostándolo y moviendo a la gente para que se levantara en su contra.

En estos comentarios obviamente me quiero referir a Vicente Fox y a Felipe Calderón, quienes en sus respectivos cargos como presidentes, el primero por elección popular y el segundo mediante la usurpación de la presidencia, se han dedicado en actos completamente viles a agitar a la gente en contra del quien ha sido electo con la mayor votación en la historia de México, quién pese a sus tibiezas, posee el respaldo de más del 80% de la población al principio de su mandato y menos del 65% de ella después de 7 meses de labor ejemplar al frente del gobierno, sujeto a una campaña feroz como nunca, en la que un presidente que ha trabajado tanto por México como lo ha hecho AMLO. Es realmente impresionante el ritmo de trabajo que mantiene, iniciando su día entre las 4 y 5 de la mañana todos los días, sin descanso ni siquiera en los fines de semana.

Un presidente que trabaja junto con todo su gabinete de esta manera, debería como mínimo tener el reconocimiento de los medios masivos de comunicación por este colosal esfuerzo, pero no es así, por el contrario, un día sí y otro también estos medios antes tan labiosos, tan complacientes con un gobierno que los “lubricaba” generosamente, ahora se dedican a una inacabable labor de zapa, todos a una, todos los días desde los primeros noticieros matutinos se dedican a llevarle la cuenta si se equivoca en un dato, o si olvida algo que se publicó hace muchos años y él dice que ese tema nunca se había tocado, rápidamente mandan a las hemerotecas a sus esbirros a revisar y encontrar en qué página efectivamente ya se había tratado el asunto y entonces como jauría de hienas se le van a la yugular y lo acusan de mentiroso, de que

Por: Enrique M. Díaz Sánchez

02/Jul/2019